La salud mental de los hombres mexicanos se vio severamente afectada durante la crisis económica por COVID-19, ya que el desempleo y la inestabilidad financiera amenazaron su identidad como proveedores, incrementando depresión, ansiedad y estrés en niveles comparables a las mujeres, especialmente entre quienes experimentaron deterioro económico significativo.
La salud mental de los hombres mexicanos enfrentó una crisis silenciosa durante la pandemia: cuando los empleos desaparecieron, muchos varones perdieron no solo ingresos, sino su sentido de identidad. Este artículo revela cómo la presión económica transformó el bienestar emocional masculino y qué podemos hacer al respecto.
¿Por qué la crisis económica golpeó tan duramente la psique masculina?
Las investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente revelan que cada año, un número considerable de varones en América Latina enfrenta depresión y trastornos de ansiedad. A pesar de que estos padecimientos no distinguen género, la evidencia científica muestra que ellos encuentran obstáculos particulares al momento de expresar sus dificultades emocionales, en gran medida por las construcciones culturales de virilidad y el rechazo social que rodea estos temas.
El trabajo de Dorit Hadar-Shovil proporciona datos relevantes acerca de la manera en que las consecuencias económicas derivadas de la emergencia sanitaria influyeron en la salud mental de los hombres y modificaron sus nociones sobre la masculinidad. Investigaciones de este tipo nos permiten avanzar en la identificación de estrategias terapéuticas más efectivas para la población masculina.
Alternativas de atención mediante telesalud
La atención terapéutica por medios digitales representa una opción valiosa para alcanzar a quienes muestran resistencia hacia el formato presencial tradicional. Muchas personas que experimentan incomodidad con la consulta cara a cara encuentran mayor facilidad en las plataformas en línea, y diversos estudios demuestran la efectividad de este formato para disminuir síntomas depresivos.
La psicoterapia remota que ofrece ReachLink facilita el contacto con trabajadores sociales clínicos certificados desde cualquier ubicación con conexión a internet, lo cual beneficia especialmente a quienes temen el juicio social. Los usuarios tienen la posibilidad de seleccionar el género de su terapeuta y emplear seudónimos si así lo prefieren.
Masculinidad tradicional y estabilidad financiera: un vínculo estrecho
Las concepciones convencionales de virilidad frecuentemente posicionan a los varones como proveedores principales y pilar económico del hogar, generando así una conexión profunda entre su valoración personal, su equilibrio emocional y su condición financiera. Aquellos que conservan empleos estables y logran prosperidad económica son percibidos como hombres que han alcanzado su rol de género satisfactoriamente. Por lo tanto, quedar sin empleo o experimentar mermas en los ingresos puede comprometer seriamente el bienestar psicológico masculino.
Esta presión por ser el sostén familiar genera cargas particulares en los varones desempleados. Datos del IZA World of Labor señalan una cifra creciente de hombres en edad productiva que han abandonado la fuerza laboral en distintas regiones del planeta, situación que coincide con el incremento de dificultades psicológicas como depresión, estrés y manifestaciones de ira. La ausencia de empleo en varones también se vincula con diversos problemas de salud física.
Según especialistas en el tema, el estatus social resulta determinante en cómo el desempleo impacta a los individuos, pues la identidad y valoración personal de los hombres de sectores trabajadores tiende a construirse alrededor de una ética laboral sólida. Esta vinculación convierte la falta de empleo en algo especialmente estigmatizante para hombres de clase trabajadora en contraste con otros sectores. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos indica que esta problemática se presenta de manera acentuada en numerosas regiones, donde la integración laboral de varones en edad productiva ha descendido notablemente.
Hallazgos del estudio sobre COVID-19 y bienestar psicológico
El trabajo de investigación de Hadar-Shovil incluyó a 1.807 personas adultas con edades comprendidas entre 18 y 75 años, convocadas mediante plataformas digitales, sin aplicar criterios de exclusión. La muestra presentó mayoría femenina, con edad promedio de 40 años y escolaridad media de 14,87 años. La mayor parte de quienes participaron residía en entornos urbanos y contaba con empleo, aunque el 31,7% reportó un empeoramiento económico considerable desde que comenzó la emergencia sanitaria.
El cuestionario digital de participación voluntaria midió características demográficas y desafíos psicológicos y conductuales recientes asociados con la pandemia. Todas las personas involucradas otorgaron su consentimiento por escrito.
El equipo investigador planteó tres hipótesis:
- El deterioro psicológico presentaría variaciones según el género, manifestándose en grados superiores entre las mujeres.
- El bienestar emocional guardaría relación con el empeoramiento financiero, y quienes experimentaran declive económico significativo mostrarían mayor deterioro.
- Las variaciones de género en el estado psicológico serían considerables entre quienes mantuvieran estabilidad económica, pero disminuirían sustancialmente entre aquellos que enfrentaran deterioro financiero.
Resultados principales
La emergencia sanitaria impactó de manera considerable el bienestar psicológico de los participantes:
- El 58,5% reportó incremento en la alimentación emocional
- El 46,4% vivió dificultades de adaptación o trastornos de adaptación
- El 11,6% presentó grados severos de depresión
- El 11,9% manifestó grados severos de ansiedad
- Más del 20% declaró experimentar niveles severos de estrés
Variaciones según el género
La primera hipótesis obtuvo confirmación, pues las mujeres reportaron generalmente mayores grados de alimentación emocional, dificultades de adaptación y angustia comparadas con los hombres.
También se validó la segunda hipótesis, dado que perder el empleo se asoció con mayor alimentación emocional, problemas de adaptación y angustia. Quienes experimentaron deterioro económico considerable exhibieron niveles sustancialmente más elevados de estos problemas frente a aquellos cuya condición financiera permaneció estable.
La tercera hipótesis mostró tendencias interesantes. Aunque la alimentación emocional en mujeres se conservó relativamente estable sin importar la situación financiera, en los hombres empeoró notablemente ante el deterioro económico. Ambos géneros vivieron mayores complicaciones de adaptación al confrontar dificultades financieras.
Significado de estos hallazgos
La investigación demuestra que tanto varones como mujeres vivieron problemas psicológicos asociados con la pandemia, aunque en patrones más intrincados de lo anticipado inicialmente. Los varones que sufrieron impacto económico significativo exhibieron un deterioro psicológico equiparable al de las mujeres, resultado sorprendente considerando que ellos habitualmente reportan grados inferiores de deterioro. Sin analizar el factor del empeoramiento económico, los investigadores habrían ignorado la magnitud de las dificultades psicológicas masculinas.
Esto indica que la COVID-19 dañó considerablemente el bienestar emocional de los varones, particularmente mediante la incertidumbre laboral y la fragilidad económica. Considerando que el estatus financiero se entrelaza con la identidad masculina y los roles de género convencionales, perder el empleo representa no solamente un obstáculo monetario, sino una amenaza al sentido de virilidad de los hombres, convirtiendo el deterioro económico relacionado con la pandemia en algo particularmente devastador para la población masculina.
La emergencia sanitaria y sus efectos psicológicos
El 11 de marzo de 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró la COVID-19 como emergencia sanitaria de alcance planetario, el virus no únicamente provocó elevadas cifras de contagios y fallecimientos, sino también una contracción económica sin antecedentes. Las medidas de distanciamiento físico y los requisitos de confinamiento dejaron a numerosas personas sin fuentes de ingreso, desencadenando un incremento dramático del desempleo a escala mundial.


