La verdadera razón por la que la gente se crea identidades falsas completas en Internet

RelaciónAugust 19, 202618 min de lectura
La verdadera razón por la que la gente se crea identidades falsas completas en Internet

El «catfishing» tiene sus raíces en factores psicológicos complejos, como los estilos de apego inseguro, la baja autoestima y las necesidades emocionales insatisfechas, que se manifiestan en tres tipos distintos de motivación; además, las víctimas de este engaño de identidad online prolongado suelen sufrir un auténtico trauma por traición y un duelo que responde bien a enfoques basados en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual.

La mayoría de la gente da por sentado que el «catfishing» se reduce a una mera manipulación depredadora. La psicología real nos cuenta una historia mucho más compleja, arraigada en heridas de apego, vergüenza y necesidades emocionales insatisfechas. Este artículo analiza por qué las personas se crean identidades falsas completas en Internet y qué revela esto sobre las relaciones humanas, el engaño y la sanación.

¿Qué es el «catfishing»? Definición, alcance y en qué se diferencia de otros tipos de engaño en Internet

El «catfishing» consiste en la creación y el mantenimiento continuados de una identidad virtual ficticia con el fin de engañar a otra persona, normalmente durante semanas, meses o incluso años. Va mucho más allá de una mentira puntual o de una foto prestada. La persona que lo practica construye un personaje completo, con nombre, historia de fondo, fotos y una personalidad coherente, y luego mantiene esa ficción a lo largo de relaciones reales y continuadas.

Esto distingue al «catfishing» de otras formas de engaño en línea. Las estafas románticas, por ejemplo, son transaccionales: un estafador crea una falsa intimidad con un objetivo económico claro en mente. Las investigaciones sobre las estafas románticas en línea y las dinámicas relacionales ponen de relieve que el fraude con motivaciones económicas sigue un patrón reconocible en el que el dinero es el objetivo y la relación, la herramienta. El «catfishing» da la vuelta a esto. La relación, o la propia identidad inventada, suele ser el objetivo en sí mismo. No hay intercambio de dinero. En su lugar, es algo psicológicamente más complejo lo que impulsa el comportamiento.

Tampoco se trata de un fenómeno marginal. Los estudios demuestran sistemáticamente que el engaño de identidad está muy extendido en las aplicaciones de citas, las redes sociales y las comunidades en línea, y afecta a millones de personas de todos los grupos de edad y grupos demográficos.

Para comprender por qué alguien invertiría una enorme cantidad de tiempo y energía emocional en hacerse pasar por alguien que no es, hay que ir más allá del comportamiento en sí mismo. El «catfishing» se entiende mejor como un síntoma de dinámicas psicológicas más profundas, entre las que se incluyen necesidades insatisfechas, una percepción distorsionada de uno mismo y patrones de evasión emocional.

El perfil psicológico de quien practica el «catfishing»

No existe un único tipo de persona que practique el «catfishing». Las investigaciones apuntan a un amplio espectro de perfiles psicológicos, desde individuos impulsados por la manipulación y el control hasta aquellos que actúan movidos por una profunda inseguridad y soledad. Lo que les une no es un tipo de personalidad común, sino un comportamiento compartido: la creación de una identidad falsa para interactuar con otras personas en Internet.

Rasgos de personalidad relacionados con el comportamiento de «catfishing»

Los estudios sobre los rasgos de personalidad asociados al engaño social en línea sugieren que el «catfishing» se presenta en un espectro, más que como un comportamiento fijo y binario. Los investigadores han identificado varios rasgos que aparecen con mayor frecuencia entre las personas que lo practican. Entre ellos se incluyen las tendencias narcisistas, el maquiavelismo (una tendencia a manipular a los demás para obtener beneficio personal), la baja autoestima, la ansiedad social y las dificultades para regular las emociones.

La denominada «Tríada Oscura», que hace referencia a la superposición de los rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, se relaciona con el «catfishing» de diferentes maneras en función de la motivación de la persona. Las investigaciones sobre el narcisismo y la gestión de la imagen como factores predictivos del «catfishing» ponen de relieve cómo los rasgos narcisistas, en particular la necesidad de admiración y de controlar cómo te perciben los demás, pueden llevar a alguien a crear una personalidad idealizada en línea. Los rasgos psicopáticos, por otro lado, están más estrechamente asociados con el «catfishing» depredador destinado a la explotación económica o sexual.

No todos los autores de catfishing encajan en el perfil depredador. Muchos son personas que luchan contra una baja autoestima y a quienes les resulta más fácil ser queridas, deseadas o respetadas como si fueran otra persona completamente diferente.

Factores de salud mental concurrentes

Los trastornos de salud mental suelen desempeñar un papel importante, aunque son más un contexto que una excusa. La depresión, la fobia social y la soledad intensa pueden empujar a alguien a crearse una identidad alternativa como forma de satisfacer necesidades que se siente incapaz de satisfacer siendo él mismo. Las personas que padecen el trastorno dismórfico corporal, una afección que implica una preocupación obsesiva por los defectos físicos percibidos, pueden utilizar fotos falsas específicamente para eludir la vergüenza relacionada con su aspecto físico sin dejar de buscar conexión.

Las investigaciones también sugieren que el «catfishing» no se concentra en un único grupo demográfico. Personas de diferentes edades y géneros lo practican, y el comportamiento tiende a reflejar la necesidad específica no satisfecha del individuo más que la de un grupo social concreto.

El modelo de motivación del «catfishing» de tres grupos: una tipología clínica

No todos los casos de «catfishing» son iguales, y tratarlos como un único comportamiento pasa por alto la complejidad psicológica que subyace. Basándose en investigaciones revisadas por pares sobre la teoría del apego, la psicología de la personalidad y la ciberdelincuencia, el siguiente marco organiza las motivaciones del «catfishing» en tres grupos clínicamente significativos. Las investigaciones sobre las motivaciones de los autores del «catfishing» y las respuestas emocionales de las víctimas respaldan la existencia de tipos de motivación distintos, especialmente en torno a la búsqueda de identidad y al comportamiento depredador, lo que refuerza el valor de una tipología estructurada. Estos grupos no constituyen diagnósticos rígidos. Muchos autores de «catfishing» en el mundo real recurren a más de uno, y las motivaciones pueden cambiar a medida que evoluciona el engaño.

Grupo 1: Catfishing como búsqueda de identidad

Este grupo está impulsado por una baja autoestima, malestar con la imagen corporal, ansiedad social o la necesidad de explorar la identidad de género o sexual en un espacio que se percibe como más seguro que la vida real. La personalidad falsa funciona como lo que los clínicos denominan una «experiencia emocional correctiva»: una oportunidad de ser visto, valorado y conectado de formas que la persona cree que su verdadero yo no puede alcanzar. Arraigada en estilos de apego inseguros y a menudo moldeada por traumas infantiles, esta motivación no tiene tanto que ver con hacer daño a los demás como con llenar un vacío interno.

Las víctimas típicas son compañeros de la misma edad a los que se busca para obtener validación y conexión emocional. Los indicadores de comportamiento incluyen historias de fondo elaboradas y cuidadosamente mantenidas, una profunda implicación emocional con la personalidad ficticia y una angustia genuina cuando la identidad falsa es cuestionada o descubierta. El «catfisher» de este grupo suele desarrollar sentimientos reales dentro de la relación inventada.

Grupo 2: «Catfishing» depredador

En este caso, la identidad falsa es una herramienta, no un refugio. El «catfishing» depredador está impulsado por el deseo de control, la explotación sexual, el beneficio económico o la venganza. La personalidad se construye estratégicamente para acceder a una víctima, y la conexión emocional que se establece se fabrica para servir a un objetivo final.

Las víctimas suelen seleccionarse por su aparente vulnerabilidad: soledad, una pérdida reciente, ingenuidad financiera o franqueza emocional. Entre los indicadores de comportamiento se incluyen el «bombardeo de amor» (inundar a alguien de afecto y atención desde el principio), la rápida escalada de la intimidad, el aislamiento deliberado de la red de apoyo de la víctima y una fuerte resistencia a cualquier tipo de responsabilidad. Este grupo presenta el mayor potencial de daño directo a las víctimas.

Grupo 3: «Catfishing» escapista

El «catfishing» escapista se alimenta de la insatisfacción con la vida real, el aburrimiento crónico o el duelo y el trauma no superados. La identidad falsa ofrece una existencia paralela, una versión de la vida que parece más interesante, más significativa o, simplemente, menos dolorosa que la que la persona vive en realidad. A diferencia de los otros grupos, la víctima suele ser secundaria. Lo importante es la experiencia de ser otra persona.

Entre los indicadores de comportamiento se incluyen el mantenimiento de múltiples identidades simultáneas, el mantenimiento de los engaños durante meses o años y una difuminación de los límites entre el yo inventado y el real. Con el tiempo, algunas personas de este grupo tienen dificultades para distinguir dónde termina la identidad ficticia y dónde empiezan ellas mismas.

Cómo interactúan los grupos

En la práctica, estas categorías se solapan. Una persona puede empezar con motivaciones escapistas y derivar hacia un comportamiento depredador a medida que el engaño se intensifica. Alguien del grupo de «búsqueda de identidad» también puede estar huyendo de un trauma propio del perfil «escapista». El modelo se entiende mejor como un mapa de motivaciones dominantes, no como un diagnóstico fijo, y refleja la psicología compleja y a menudo contradictoria que hace que el «catfishing» sea tan difícil de comprender desde fuera.

La anatomía de un yo falso: cómo se construyen las identidades falsas y por qué parecen reales

El sociólogo Erving Goffman sostenía que toda la vida social es una especie de representación. Presentamos al mundo un «yo» cuidadosamente seleccionado para el «escenario», mientras mantenemos en privado nuestro «yo» sin filtros, el de «entre bastidores». El «catfishing» lleva esta idea al extremo: la representación en el escenario no solo complementa la realidad entre bastidores, sino que la sustituye por completo. No hay ningún solapamiento entre quién es realmente el «catfisher» y quién dice ser en línea.

Construir esa falsa imagen de «escenario» supone un auténtico trabajo. Las investigaciones sobre la autopresentación estratégica en contextos en línea muestran que la selección de fotos, el lenguaje del perfil y el ajuste de la personalidad son elecciones deliberadas y calculadas. Un «catfisher» no se limita a mentir. Está construyendo un mundo: desarrolla una historia de fondo con lógica interna, selecciona imágenes que parezcan ambiciosas pero creíbles y afina una voz y una personalidad que se mantengan coherentes a lo largo de docenas de conversaciones. Esto requiere una inversión creativa y emocional sostenida, a menudo durante semanas o meses.

Esa inversión tiene un coste psicológico que la mayoría de la gente no prevé. Con el tiempo, la actuación deja de parecer una actuación. Los estudios sobre la adaptación neuronal a la deshonestidad prolongada demuestran que el engaño repetido desensibiliza gradualmente los circuitos emocionales que normalmente señalan malestar cuando mentimos. A medida que esas señales se atenúan, la identidad falsa empieza a activar las mismas respuestas neuronales y emocionales que la expresión auténtica del yo. El personaje empieza a parecer genuinamente real a la persona que lo interpreta. Esto se denomina a veces «fusión de identidades» y ayuda a explicar por qué muchos «catfishers» describen su yo falso como la versión «real» de quienes son.

Esta fusión también explica un fenómeno que sorprende a mucha gente: el duelo por la identidad del «catfisher». Cuando una personalidad falsa queda al descubierto y se desmantela, muchos «catfishers» refieren una auténtica sensación de pérdida, no solo vergüenza o culpa. Los psicólogos relacionan esto con la identidad egodistónica, es decir, un concepto de sí mismo que entra en conflicto con los valores fundamentales de la persona, pero que sigue teniendo importancia emocional. Los procesos disociativos leves también pueden influir, difuminando la frontera entre el yo representado y el auténtico. Esta dinámica es más pronunciada en el grupo «Escapista», donde la personalidad no es una herramienta, sino que se convierte en un refugio.

La vía de la teoría del apego: de la herida infantil a la identidad falsa

Para comprender por qué algunas personas se construyen identidades falsas completas en Internet, resulta útil recurrir a uno de los marcos teóricos más fundamentales de la psicología: la teoría del apego. Desarrollada por John Bowlby y posteriormente ampliada por Mary Ainsworth, la teoría del apego describe cómo los vínculos tempranos con las figuras de cuidado determinan la forma en que nos relacionamos con los demás a lo largo de la vida. Esas experiencias tempranas dejan una huella que nos acompaña en las relaciones adultas, incluidas las que establecemos en Internet. Las investigaciones que relacionan la ansiedad y la evitación en el apego con la participación en el «catfishing» confirman que los estilos de apego inseguros son predictores significativos de este comportamiento.

Los estilos de apego se clasifican generalmente en cuatro categorías: seguro, ansioso-preocupado, desdeñoso-evitativo y desorganizado. Las personas con apego seguro tienden a sentirse cómodas con la cercanía y la confianza. Los otros tres estilos, moldeados por un cuidado temprano inconsistente, negligente o aterrador, crean vulnerabilidades que pueden manifestarse de formas complejas cuando entra en escena el anonimato digital.

¿Algo te genera curiosidad?

Pregúntale a tu IA favorita sobre este artículo

El apego ansioso-preocupado se encuentra en el núcleo de muchos casos de «catfishing». Una persona con este estilo alberga la profunda convicción, a menudo inconsciente, de que su yo real no es suficiente para ser amada. La personalidad falsa no es puramente engañosa; es un escudo. Al presentar una versión de sí mismas más atractiva, realizada o segura de sí misma, comprueban si es posible establecer una conexión antes de arriesgarse al rechazo que esperan que sea inevitable.

El apego desdeñoso-evitativo genera un patrón diferente, pero igualmente revelador. Las personas con este estilo anhelan la conexión, al tiempo que temen la vulnerabilidad que requiere la intimidad real. Una identidad inventada resuelve esa tensión a la perfección: pueden experimentar cercanía sin que se les conozca nunca de verdad. El riesgo emocional permanece contenido tras la máscara.

El apego desorganizado es la vía más compleja. Se desarrolla cuando las figuras de referencia eran a la vez fuente de consuelo y de miedo, lo que deja a la persona con impulsos contradictorios: un deseo desesperado de cercanía y un terror a la misma. En Internet, esto puede dar lugar a presentaciones de identidad fragmentadas o incoherentes, personajes cambiantes que reflejan un conflicto interno que nunca se resolvió.

Nada de esto significa que los patrones de apego sean el destino. Son factores de riesgo, no resultados fijos. Alcanzan su máxima potencia cuando se cruzan con desencadenantes situacionales como la soledad prolongada, una pérdida personal o el acceso sin restricciones a plataformas que facilitan la reinvención.

Por qué personas inteligentes y escépticas siguen cayendo en la trampa: la ciencia cognitiva de la victimización

Uno de los mitos más perjudiciales sobre el «catfishing» es que las víctimas deben de haber sido ingenuas, estar desesperadas o, simplemente, no haber prestado atención. Las investigaciones sobre la vulnerabilidad psicológica en la victimización en las relaciones románticas en línea cuentan una historia diferente: la susceptibilidad está vinculada a rasgos psicológicos específicos, como la soledad y la idealización romántica, no a una baja inteligencia. Cada día, personas brillantes y conscientes de sí mismas caen en la trampa de identidades falsas. Para entender por qué, hay que analizar cómo procesa el cerebro la conexión emocional.

Cómo la comunicación digital intensifica el apego

Las relaciones basadas en mensajes de texto no son una versión más débil de las presenciales. De hecho, pueden ser más intensas emocionalmente. Esto se explica mediante el modelo hiperpersonal de comunicación, que describe cómo la ausencia de señales físicas hace que las personas rellenen los vacíos con imágenes mentales idealizadas de la otra persona. Las investigaciones sobre las relaciones hiperpersonales en línea respaldan esta teoría, ya que demuestran que la idealización romántica en los espacios digitales puede aumentar la implicación emocional más allá de lo que una relación cara a cara podría generar en sus inicios. El estafador, por su parte, tiene un control total sobre cada palabra que envía, creando una personalidad diseñada para parecer la pareja perfecta.

Hay otros mecanismos cognitivos que agravan este efecto:

  • Refuerzo intermitente: cuando un «catfisher» alterna entre la calidez y el distanciamiento, el cerebro responde de forma similar a como lo hace ante el juego. Las recompensas impredecibles generan un apego compulsivo, no una evaluación racional.
  • Psicología del coste irrecuperable: tras meses de implicación emocional, aceptar que la relación era falsa conlleva un enorme coste psicológico. La mente se resiste a aceptar conclusiones que hagan que el dolor pasado parezca inútil.
  • «Bombardeo de amor» y «reflejo»: los estafadores depredadores estudian a sus víctimas y les devuelven sus valores, su sentido del humor y sus necesidades. Esto crea una poderosa sensación de ser verdaderamente visto y comprendido.
  • Sesgo de confirmación: una vez que se forma el apego, el cerebro filtra inconscientemente la información que recibe. Las señales de alerta se racionalizan. Las incoherencias se justifican. Las pruebas que respaldan la relación parecen más reales que las que la cuestionan.

Ninguno de estos mecanismos es un signo de debilidad. Son características del funcionamiento del apego humano, y los manipuladores expertos saben exactamente cómo aprovecharlos.

Cómo afecta el «catfishing» a las víctimas: el impacto emocional y psicológico

Ser víctima de un «catfishing» no es simplemente vergonzoso o molesto. El daño psicológico puede ser profundo y duradero, y merece ser tomado en serio.

La traición duele como si fuera real

Aunque la relación se basara en mentiras, tu implicación emocional en ella era totalmente real. Cuando se descubre el engaño, el cerebro lo procesa de la misma forma que procesa la traición de una pareja real. Pueden producirse respuestas de estrés similares al TEPT, como hiperactivación, pensamientos intrusivos y entumecimiento emocional. El hecho de que la persona nunca fuera real no atenúa el impacto neurológico de sentirse abandonado o engañado.

Muchas víctimas también experimentan una forma de confusión identitaria tras lo sucedido. Es posible que te encuentres cuestionando tu propio criterio, repitiendo mentalmente las conversaciones y preguntándote cómo no te diste cuenta de las señales. Esta inseguridad se asemeja mucho a los efectos cognitivos del «gaslighting», en el que se hace que una persona desconfíe de sus propias percepciones.

Lamentar la pérdida de alguien que nunca existió

Uno de los aspectos más crueles del «catfishing» es el duelo que deja tras de sí. Estás lamentando una relación y una persona que, en cualquier sentido tangible, nunca existieron. Eso hace que sea inusualmente difícil encontrar un cierre, porque no hay una pérdida real que los demás puedan reconocer o validar fácilmente.

Entre los efectos a largo plazo pueden figurar la dificultad para confiar en nuevas parejas, una mayor cautela en los espacios digitales y el aislamiento social. En los casos más graves, las víctimas desarrollan síntomas compatibles con el trastorno por estrés postraumático (TEPT) o el duelo complejo. La gravedad de estas consecuencias suele estar relacionada con la duración del engaño y con el grado de implicación emocional o económica que haya supuesto.

Qué hacer si has sido víctima de un «catfishing»: pasos prácticos y apoyo

Reconocer las señales de alerta

Algunas señales de alerta pasan fácilmente desapercibidas en el momento, sobre todo cuando intervienen las emociones. Presta atención a una persona que se niegue a hacer videollamadas, que dé detalles incoherentes sobre su vida o cuya relación contigo se intensifique emocionalmente muy rápido antes de que os hayáis conocido en persona. Puedes realizar una búsqueda inversa de imágenes con las fotos de su perfil para comprobar si esas imágenes aparecen en otros sitios con un nombre diferente. Las peticiones de dinero o de información personal son señales de alerta graves y deberían llevarte a poner fin a la relación de inmediato.

Medidas inmediatas tras el descubrimiento

Si descubres que has sido víctima de un «catfishing», el primer paso es cortar todo contacto con esa persona. Antes de hacerlo, documenta todo: haz capturas de pantalla de los mensajes, las fotos que te haya enviado y cualquier perfil vinculado a ella. Denuncia la cuenta a la plataforma en la que tuvo lugar la interacción. Si ha habido dinero de por medio, denuncia el incidente ante la Comisión Federal de Comercio (FTC) en reportfraud.ftc.gov o ante el Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3) del FBI en ic3.gov.

Cuándo buscar ayuda profesional

El dolor, la ira y la confusión que siguen a una experiencia de «catfishing» son reacciones totalmente legítimas. Es habitual culparse a uno mismo, pero la responsabilidad del engaño recae íntegramente en la persona que decidió engañar. La recuperación no es un proceso lineal, y habrá días que te resultarán más difíciles que otros.

Si los problemas de confianza están afectando a tus relaciones cotidianas, o si notas síntomas persistentes de ansiedad o depresión, el apoyo profesional puede marcar una gran diferencia. La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a superar distorsiones cognitivas como la autoculpa y la vergüenza, mientras que la terapia interpersonal se centra en reconstruir patrones de relación saludables y la confianza. La EMDR es otra opción que vale la pena explorar si la experiencia te ha dejado con reacciones traumáticas.

Si el «catfishing» te ha dejado con problemas de confianza, ansiedad o un dolor emocional persistente, hablar con un terapeuta titulado puede ayudarte a procesar lo ocurrido a tu propio ritmo. Puedes empezar con una evaluación gratuita en ReachLink, sin compromiso alguno.

Lo que sentiste era real, aunque la persona no lo fuera

La psicología del «catfishing» y lo que lleva a las personas a crearse identidades falsas completas es realmente compleja, y asimilar esa complejidad tras la lectura puede resultar desorientador. Tanto si intentas comprender algo que te ha sucedido, dar sentido a un impulso que reconoces en ti mismo o, simplemente, asimilar la inquietante realidad de que la identidad y la conexión pueden ser tan completamente falsas, lo que sientes ahora mismo merece ser tomado en serio. El dolor que proviene del engaño no necesita que haya una persona «real» al otro lado para ser legítimo.

Superar una experiencia de «catfishing», o abordar las necesidades subyacentes que puedan haberla provocado, no es algo que tengas que resolver por tu cuenta. Si estás listo para hablarlo a tu propio ritmo, puedes explorar opciones de terapia con una evaluación gratuita en ReachLink, sin ningún compromiso para dar ese primer paso.


Preguntas frecuentes

  • ¿Cómo puedo saber si realmente me están engañando o si solo estoy siendo paranoico?

    Entre las señales de alerta más comunes del «catfishing» se incluyen que la persona evite las videollamadas, tenga muy pocas fotos en línea, afirme estar muy lejos o viajar constantemente, y que sus historias no cuadren del todo con el paso del tiempo. Los estafadores suelen crear una conexión emocional muy intensa en muy poco tiempo, lo que puede hacer difícil tomar distancia y evaluar la relación de forma objetiva. Si algo te suena raro pero no puedes identificar exactamente por qué, confía en ese instinto y busca patrones de incoherencia. Realizar una búsqueda inversa de imágenes con sus fotos de perfil y comprobar si hay detalles que no cuadran en sus historias puede ayudarte a tener una visión más clara.

  • ¿Puede la terapia ayudar realmente si has sido manipulado emocionalmente por alguien con una identidad falsa?

    Sí, la terapia puede resultar realmente útil tras haber sido víctima de un «catfishing», ya que las secuelas emocionales suelen ir más allá de una simple decepción amorosa. Ser engañado por una identidad inventada puede desencadenar sentimientos de vergüenza, dolor, inseguridad e incluso síntomas similares a los de un trauma. Un terapeuta titulado puede utilizar enfoques como la terapia cognitivo-conductual (TCC) para ayudarte a procesar pensamientos distorsionados, como la autoculpa, y a recuperar la confianza en tu propio criterio. Muchas personas descubren que disponer de un espacio seguro y libre de juicios en el que hablar de lo sucedido es el primer paso para volver a sentirse ellas mismas.

  • ¿Por qué alguien se tomaría tantas molestias para crear una identidad totalmente falsa en Internet?

    Las personas que crean identidades falsas en Internet suelen estar motivadas por una combinación de factores psicológicos, entre los que se incluyen la soledad, la baja autoestima, el deseo de conexión que sienten que no pueden alcanzar siendo ellas mismas o, a veces, la curiosidad y la fantasía. En algunos casos, los «catfishers» están poniendo a prueba si son dignos de ser amados o deseables sin la vulnerabilidad que supone mostrar su verdadero yo. Otros pueden tener problemas psicológicos más profundos, como crisis de identidad o un historial de traumas, que contribuyen a este comportamiento. Comprender el «porqué» detrás del catfishing no justifica el daño causado, pero puede ayudar a las víctimas a dar sentido a lo ocurrido y a empezar a liberarse de una culpa innecesaria.

  • Creo que he sido víctima de un «catfishing» y lo estoy pasando muy mal: ¿por dónde empiezo para buscar ayuda?

    Si has sido víctima de un «catfishing» y estás listo para hablar con alguien, un buen primer paso es ponerte en contacto con un terapeuta colegiado especializado en traumas relacionales o traición emocional. ReachLink simplifica este proceso ofreciendo una evaluación gratuita y poniéndote en contacto con un terapeuta colegiado a través de coordinadores de atención humana, no de un algoritmo, para que la elección resulte cuidadosa y personalizada. La terapia a distancia te permite recibir apoyo desde tu propia casa, al ritmo que mejor te convenga. Dar ese primer paso, aunque solo sea completar la evaluación gratuita, puede suponer un auténtico punto de inflexión.

  • ¿Es normal seguir sintiendo algo por alguien incluso después de descubrir que no era quien decía ser?

    Sí, es totalmente normal pasar por un proceso de duelo por una relación, incluso cuando más tarde descubres que la otra persona no era quien decía ser. Los sentimientos que desarrollaste eran reales, aunque la identidad de la otra persona no lo fuera, y esa distinción es importante. Muchas personas se sienten confundidas o avergonzadas por pasar por un proceso de duelo por una relación que se basaba en el engaño, pero un terapeuta puede ayudarte a distinguir lo que era auténtico —como tus emociones y tus esperanzas— de lo que era inventado. Permitirte pasar por ese proceso de duelo es, en realidad, una parte importante de la recuperación, no un signo de debilidad.

¿Tienes alguna pregunta sobre este tema?

Escribe tu pregunta y la enviaremos al asistente de IA que prefieras.

Tu pregunta será enviada a un asistente de IA externo. Si estás en crisis, por favor comunícate con [CRISIS_LINE_ES].

Compartir este artículo
Da el primer paso

Comienza hoy tu transformación

Da el primer paso hacia una mayor claridad, bienestar emocional y crecimiento personal.

Herramientas basadas en pruebas, apoyo privado y accesible que se adapta a tu vida.

Descargar en la App StoreDisponible en Google Play

Apoyo privado · En español · Sin listas de espera