El riesgo de demencia está influido tanto por factores genéticos como por el estilo de vida. Las investigaciones indican que mantener la salud cognitiva mediante la actividad física, el compromiso social, una nutrición adecuada y el apoyo terapéutico profesional puede ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo, aunque no puede garantizarse una prevención completa.
¿Alguna vez ha visto a un ser querido enfrentarse a problemas de memoria y se ha preguntado por su propio futuro? Aunque la demencia pueda parecer una herencia familiar inevitable, las investigaciones revelan una verdad más esperanzadora: nuestras elecciones diarias y hábitos de vida pueden desempeñar un papel más importante que la genética a la hora de proteger nuestra salud cognitiva.
La demencia y sus causas
La demencia es un término colectivo que engloba una serie de afecciones que afectan a funciones cognitivas como la memoria, la coordinación y el aprendizaje, entre otras. Aunque existen numerosos tipos de demencia, la genética heredada no suele influir significativamente en las probabilidades de que una persona desarrolle la enfermedad. En cambio, es más probable que los principales factores sean una serie de circunstancias que pueden surgir a lo largo de la vida de una persona y que dan lugar a un deterioro cognitivo. Sin embargo, aún se está investigando el papel que pueden tener los genes, y ciertas formas de demencia podrían tener una mayor probabilidad de ser hereditarias. Este artículo pretende profundizar en las causas subyacentes de la demencia y aconsejar sobre la búsqueda de ayuda profesional para tratar cualquier síntoma.
¿Es hereditaria la demencia?
La cuestión de si la demencia es hereditaria puede ser bastante compleja, y la respuesta varía de un caso a otro. Aunque muchos casos de demencia no están relacionados con la genética, ciertas formas de la afección, como la enfermedad de Alzheimer, podrían tener un componente genético más significativo.
En la actualidad, los investigadores dedican sus esfuerzos a desvelar las causas de la demencia, pero la opinión predominante es que las elecciones de estilo de vida y los riesgos de salud únicos pueden influir más que la genética. Del mismo modo, factores como los traumatismos cerebrales o los daños debidos al consumo de drogas podrían tener un impacto en el cerebro que, a largo plazo, condujera a la demencia.
¿Puede la demencia con cuerpos de Lewy transmitirse de padres a hijos?
En general, la demencia con cuerpos de Lewy no se considera un trastorno hereditario. Esto significa que usted no la contraerá definitivamente aunque sus padres o abuelos la padecieran. Sin embargo, si hubo casos de esta afección en su familia, su riesgo de contraerla podría aumentar ligeramente. Otros factores de riesgo también desempeñan un papel determinante a la hora de que alguien padezca o no demencia con cuerpos de Lewy.
La mayoría de los individuos que desarrollan demencia con cuerpos de Lewy suelen ser mayores de cincuenta años. Aunque se han dado casos de personas más jóvenes, estos casos son muy poco frecuentes. Por lo tanto, la edad parece ser un factor de riesgo prevalente para esta forma concreta de demencia; las probabilidades de padecerla pueden aumentar a medida que se envejece.
Además, padecer problemas de salud como la enfermedad de Parkinson o trastornos del sueño puede aumentar el riesgo de ser diagnosticado de demencia con cuerpos de Lewy. Las razones exactas por las que estas variables pueden aumentar las probabilidades de que una persona desarrolle demencia no están del todo claras, pero podrían estar relacionadas con alteraciones cerebrales que pueden progresar o agravarse con el tiempo, causando deterioro cognitivo.
¿Qué ocurre con la demencia vascular?
Hay ciertas formas poco comunes de demencia vascular que podrían estar relacionadas con genes concretos. Por ejemplo, se ha observado que las mutaciones en el gen NOTCH3 causan demencia vascular, y esta configuración genética puede transmitirse de generación en generación. Esto significa que la demencia vascular puede ser potencialmente hereditaria. Sin embargo, esto sólo se aplica a un tipo raro de la enfermedad y no representa la mayoría de los casos de demencia vascular.
Aún no se ha identificado la genética vinculada a las formas estándar de demencia vascular. Se ha avanzado considerablemente en la comprensión de ciertos aspectos de la enfermedad, pero no todo está completamente claro. Probablemente serán necesarios más estudios y análisis por parte de investigadores cualificados para identificar los indicadores genéticos que señalan un mayor riesgo de padecer este tipo de demencia.
¿Se puede prevenir la demencia?
En la actualidad, no existen métodos definitivos o verificados para prevenir la demencia. Sin embargo, expertos y organizaciones especializadas como la Organización Mundial de la Salud sugieren ciertos comportamientos y elecciones de estilo de vida que pueden ayudar a mantener la salud cerebral y reducir el riesgo de desarrollar demencia. Incluso el cumplimiento estricto de estas medidas no garantiza totalmente la inmunidad a la demencia. El consenso parece ser que un estilo de vida equilibrado, una atención sanitaria regular y unos hábitos saludables son nuestra mejor defensa contra cualquier forma de deterioro cognitivo.
Las investigaciones apuntan hacia varias acciones que pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia, que son:


