Las estrategias de prevención de la demencia incluyen seis enfoques basados en la evidencia —control de la salud cardiovascular, actividad física y mental, participación social, alimentación nutritiva, protección auditiva y apoyo al bienestar emocional— que, según las investigaciones, pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo y proteger la salud cerebral a largo plazo.
¿Y si protegerse contra la demencia no fuera tan imposible como cree? Aunque ningún enfoque garantiza la prevención, las últimas investigaciones revelan seis estrategias basadas en pruebas que pueden reducir significativamente el riesgo y mejorar su calidad de vida actual.
¿Se puede prevenir la demencia? Proteja la salud de su cerebro para el futuro
La demencia es una de las enfermedades más difíciles que afectan a la función cognitiva y la memoria. Recibir un diagnóstico de demencia, o ver cómo un ser querido la padece, puede resultar abrumador y desorientador.
Los científicos continúan investigando las causas de la demencia y los factores del estilo de vida que podrían reducir el riesgo. Aunque aún hay mucho por descubrir, las investigaciones más recientes sugieren que nuestra forma de vida actual puede influir en la salud de nuestro cerebro dentro de varias décadas. Incluso siendo adultos jóvenes, podemos tomar medidas significativas para favorecer el bienestar cognitivo y reducir potencialmente el riesgo de demencia en el futuro.
Comprender la demencia
La demencia describe un conjunto de síntomas que se derivan del daño a las células nerviosas del cerebro causado por diversas enfermedades. Según la Asociación Americana de Psicología, la demencia implica un deterioro generalizado de la memoria combinado con el deterioro de al menos otra función cognitiva, como el lenguaje, el razonamiento o la función ejecutiva.
Estos síntomas empeoran progresivamente con el tiempo y pueden incluir:
- Pérdida de memoria que altera la vida cotidiana
- Confusión creciente y dificultad para realizar tareas familiares
- Dificultades con el lenguaje y la comprensión
- Cambios en el comportamiento y la personalidad
Aunque estos síntomas a veces acompañan al envejecimiento, la demencia en sí misma no es una parte normal del proceso de envejecimiento.
Formas de demencia
El término «demencia» abarca varias afecciones distintas, cada una con características únicas:
Enfermedad de Alzheimer
La forma más frecuente de demencia, el Alzheimer suele manifestarse inicialmente a través de dificultades con la memoria, el pensamiento, el lenguaje o la percepción.
Demencia vascular
El segundo tipo más común, la demencia vascular presenta síntomas variados que a menudo incluyen dificultades para planificar, organizar, seguir procesos de varios pasos y una reducción de la velocidad de procesamiento mental.
Demencia con cuerpos de Lewy (DLB)
La DCL se desarrolla cuando se acumulan depósitos de proteínas llamados cuerpos de Lewy en las células cerebrales. Esta acumulación afecta progresivamente a la concentración, el movimiento y los patrones de sueño, y puede provocar delirios.
Demencia frontotemporal (DFT)
A veces denominada enfermedad de Pick o demencia del lóbulo frontal, la DFT es menos común y afecta principalmente a la personalidad, el comportamiento y las habilidades lingüísticas.
Formas adicionales
Aproximadamente el 95 % de los diagnósticos de demencia se clasifican en una de estas cuatro categorías. Sin embargo, existen otras demencias relacionadas y algunas personas desarrollan demencia mixta, mostrando síntomas de varios tipos simultáneamente.
¿Podemos prevenir la demencia?
Sin una causa definitivamente identificada para la demencia, predecir y prevenir la enfermedad sigue siendo extraordinariamente difícil. Actualmente, ningún enfoque garantiza una prevención completa.
No obstante, podemos tomar medidas que pueden reducir el riesgo de demencia y, al mismo tiempo, mejorar la calidad de vida en general. Los investigadores han identificado numerosos factores de riesgo que pueden contribuir a diversas formas de demencia, desde la pérdida auditiva no tratada hasta el aislamiento social crónico. Cultivar hábitos saludables, mantener la actividad mental y cuidar el bienestar emocional pueden ayudar a mitigar estos riesgos. Estos enfoques también podrían ralentizar la progresión de los síntomas si se desarrolla la demencia.
Seis estrategias para reducir el riesgo de demencia
Una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins sugiere que aproximadamente uno de cada tres casos de demencia podría prevenirse. Considere estos seis enfoques basados en la evidencia para apoyar la salud cerebral y desarrollar potencialmente la resiliencia frente a la demencia.
Controle los marcadores de salud cardiovascular
La presión arterial elevada y los niveles altos de azúcar en sangre se correlacionan con un mayor riesgo de demencia. La hipertensión arterial aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y demencia vascular, mientras que los niveles elevados de azúcar en sangre aumentan la vulnerabilidad a la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares y la demencia.
Muchas personas pueden mejorar estos marcadores de salud mediante modificaciones en su estilo de vida:
- Realizar actividad física con regularidad y dar prioridad a los alimentos nutritivos
- Eliminar el tabaco y reducir el consumo de sustancias
- Tomar los medicamentos recetados según las indicaciones de los profesionales sanitarios
- Controlar los niveles de glucosa con regularidad.
Si tiene problemas con el consumo de sustancias, comuníquese con la línea de ayuda nacional de SAMHSA al 1-800-662-HELP (4357) para recibir apoyo y recursos. El apoyo está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Su médico de cabecera puede evaluar su presión arterial y sus niveles de azúcar en sangre y recomendarle las intervenciones adecuadas para optimizar su salud actual y futura.
Nutrir el cuerpo y la mente
Las investigaciones indican que los patrones de alimentación nutritivos pueden ralentizar el deterioro cognitivo. Lo que se considera «nutritivo» varía según la persona, pero las recomendaciones médicas estándar proporcionan un punto de partida razonable. Prestar atención a las señales de su cuerpo, elegir cuidadosamente los alimentos y descubrir actividades físicas que le gusten puede ayudar a prevenir la demencia y mejorar su bienestar general.
Desarrollar la conciencia corporal puede implicar:
- Moverse con regularidad, respetando el descanso cuando se está cansado o enfermo.
- Mantenerse adecuadamente hidratado a lo largo del día.
- Reconocer y responder a las señales naturales de hambre y saciedad.
- Revisar periódicamente cómo se encuentra y abordar las necesidades emocionales, físicas o sociales.
- Moderar el consumo de alcohol.
Ganarse la confianza de su cuerpo lleva tiempo, pero este proceso ofrece beneficios significativos que pueden incluir la reducción del riesgo de demencia y la mejora de la salud en múltiples dimensiones.
Mantener el cuerpo y el cerebro activos
La actividad física regular, ya sea caminar, bailar, nadar o jugar con mascotas, beneficia al sistema cardiovascular y puede ayudar a prevenir diversas afecciones de salud. El cerebro también se beneficia del ejercicio, tanto físico como mental. Considere la posibilidad de incorporar estas actividades a su rutina:
- Aprenda algo nuevo: un instrumento musical, una artesanía como la cerámica o la carpintería, o un idioma extranjero.
- Participe en rompecabezas, juegos de mesa o juegos de cartas.
- Realice proyectos creativos.
- Complete crucigramas diarios u otros juegos de palabras.
- Explore diversos materiales de lectura de múltiples géneros.
- Proteja su audición utilizando protectores auditivos en entornos ruidosos y limitando el volumen y la duración del uso de auriculares.
- Prevenga las lesiones en la cabeza utilizando cascos durante actividades como el ciclismo o el patinaje
Un principio clave tanto para el ejercicio mental como físico es la variedad. Desafiar tu mente y tu cuerpo con diversas actividades diarias crea una base para una salud cognitiva y física sostenida.
Cultive relaciones significativas
Sus relaciones con amigos, familiares y la comunidad pueden hacer más que proporcionarle consuelo emocional: en realidad, pueden reducir el riesgo de demencia.
Las redes de apoyo social sirven como un poderoso amortiguador contra la soledad, que afecta a personas de todas las edades. Los Centros para el Control de Enfermedades informan que el aislamiento social se asocia con un aumento del 50 % en el riesgo de demencia, según un estudio de 2020 sobre la soledad en los adultos mayores. Aunque formar nuevas conexiones puede resultar intimidante a medida que envejecemos, se pueden desarrollar amistades significativas en cualquier etapa de la vida.


