La terapia culinaria aprovecha los beneficios de la cocina para la salud mental, basados en pruebas, mediante actividades estructuradas que fomentan la atención plena, reducen la ansiedad, mejoran las relaciones sociales y el bienestar psicológico general cuando se integran con apoyo terapéutico profesional.
¿Se ha dado cuenta alguna vez de que el simple hecho de remover una sopa puede resultar sorprendentemente calmante? El poder curativo de la cocina va mucho más allá de nutrir nuestro cuerpo: es un reductor natural de la ansiedad, una práctica de atención plena y un estimulante del estado de ánimo, todo en una sola experiencia terapéutica. Descubra cómo esta actividad cotidiana puede convertirse en su nueva herramienta de bienestar mental.
Encontrar la serenidad a través de la cocina: Beneficios para la salud mental en la cocina
Recordemos que durante la pandemia de COVID-19, cuando la mayoría de nosotros estábamos confinados en casa, un número considerable de personas empezó a intentar hornear la hogaza perfecta de masa madre. Hay algo en la cocina que crea una sensación de bienestar, especialmente en momentos de estrés. Mientras que los profesionales de la medicina llevan años pregonando los beneficios para la salud física de cocinar comidas caseras, los conocimientos sobre los beneficios de la cocina para la salud mental aún están en fase preliminar. Sin embargo, las pruebas que tenemos hasta ahora parecen prometedoras.
Descubrir la fluidez y reducir la ansiedad en la cocina
Flow es un término acuñado por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, y se refiere a la inmersión cognitiva completa en una tarea. En este nivel de creatividad, el participante pierde la conciencia del tiempo y de sí mismo. Para muchas personas, cocinar ofrece este tipo de compromiso intenso que puede llevar a la alegría y la satisfacción.
Cocinar es un proceso creativo y, como tal, puede ser meditativo. Muchas recetas no requieren seguir las instrucciones a la perfección y permiten un poco de personalización. Tomarse un tiempo para dejar que la mente se sumerja en la zona culinaria cortando verduras de colores en rodajas, contemplando las especias y observando cómo se carameliza la comida en la sartén puede ser útil para centrar el cerebro en el momento presente.
Para las personas con altos niveles de ansiedad, las experiencias sensoriales relacionadas con el proceso culinario, como oler el fuerte sabor de los cítricos, sentir la textura granulada del aguacate y ver la gama de colores de los ingredientes, pueden tener un efecto calmante. Cocinar puede ser un tipo de atención plena activa que a algunas personas les puede resultar más útil que sentarse con los ojos cerrados o intentar hacer yoga.
Establecer vínculos a través de actividades culinarias
Cocinar también puede ser una forma excelente de relacionarse socialmente. Las clases de cocina, las comidas con amigos y las reuniones o clubes de cocina son formas de convertir las comidas en una actividad social. Tanto la preparación como el consumo de alimentos han unido a las personas desde que existen los seres humanos.
Las personas con ansiedad social pueden encontrar en las clases de cocina una forma excelente de conocer gente nueva sin mucha presión. Te centras en un proyecto, hay una ligera interacción social con un interés común y puedes elegir tu nivel de participación verbal.
El poder de la cocina en grupo para el bienestar mental
Cocinar en grupo puede hacerse por razones terapéuticas como grupo de salud mental; puede ser un medio de enseñar cultura a través de la comida o como club social. Incluso reunirse y cocinar con un amigo o un familiar puede ser una forma excelente de mejorar el estado de ánimo. Cualquier actividad culinaria en grupo puede ser beneficiosa para el bienestar, ya que la actividad social es un factor positivo para la salud mental. Al fin y al cabo, somos criaturas sociales.
Alimentar la conexión mente-cuerpo
Uno de los beneficios de cocinar es que crear comidas caseras puede ayudarle a comer de forma más saludable. Hay clases de cocina que se centran específicamente en estilos culinarios que favorecen la salud. Tras un infarto de miocardio o un ictus, algunos programas de rehabilitación ofrecen clases para enseñar a los pacientes a preparar en casa comidas más saludables para el corazón.
Existen vínculos entre los factores de un estilo de vida saludable, como el ejercicio y una dieta variada y cardiosaludable, y la mejora de la salud mental. Del mismo modo, la mejora de la salud mental repercute positivamente en la salud física. Cocinar sus propias comidas caseras puede ser eficaz como intervención terapéutica y también una forma de mejorar la salud física, lo que puede crear un bucle de retroalimentación positiva de bienestar mental y físico.
Adoptar la terapia culinaria
Si tiene afinidad por la cocina o está dispuesto a probar una nueva actividad para mejorar su salud mental, ¿por qué no echa un vistazo a la terapia culinaria? Estas son algunas de las actividades de la terapia culinaria que pueden aportar alegría, conexión e inspiración a su vida:
- Aprender nuevas técnicas, como filetear pescado, cocinar con un wok u hornear pan casero de masa madre, para demostrarte a ti mismo que puedes hacer cosas nuevas.
- Colaborar con un «co-chef» para mejorar la comunicación y el trabajo en equipo.
- Seguir las instrucciones de una receta para centrarte más y saber dónde puedes desviarte.
- Probar ingredientes desconocidos y verbalizar los sabores para reforzar la conexión mente-cuerpo y diversificar lo que se come habitualmente.
- Descubrir cómo preparar una receta transmitida por un ser querido -quizás uno que haya fallecido recientemente- para sanar y establecer asociaciones positivas con su memoria.
- Hacer recetas más difíciles o comidas de 2 o 3 platos para reforzar sus habilidades multitarea.
La lista anterior no es exhaustiva en cuanto a lo que la terapia culinaria puede suponer para usted. Al igual que la cocina ofrece al chef una gran flexibilidad, la terapia culinaria puede personalizarse en función de sus necesidades y objetivos.


