Las evasivas en las relaciones se producen cuando alguien cierra completamente la comunicación y, aunque pueden deberse a una sensación de agobio, las evasivas intencionadas son una forma de abuso emocional que, según demuestran las investigaciones, puede provocar ansiedad, depresión y deterioro de la relación, por lo que es necesaria la intervención terapéutica profesional tanto para reconocerlas como para recuperarse.
¿Ha sentido alguna vez el peso aplastante del silencio cuando su pareja se cierra por completo durante un conflicto? Este comportamiento, conocido como evasivas, no sólo es frustrante, sino que puede dañar gravemente las relaciones y el bienestar emocional. Entender sus signos y su impacto es el primer paso hacia unos patrones de comunicación más saludables.
Orígenes del concepto de stonewalling
El concepto de stonewalling en las relaciones fue ampliamente estudiado por John Gottman en la década de 1980. Junto con Robert Levenson, Gottman publicó una investigación en el Journal of Personality and Social Psychology titulada «Physiological and Affective Predictors of Change in Relationship Satisfaction».
Su investigación reveló que los estados fisiológicos elevados -indicados por el aumento de la frecuencia cardíaca y otros factores- se correlacionaban con la disminución de la satisfacción en las relaciones. Estos estados elevados a menudo desencadenaban emociones como la ira y el miedo. Como mecanismo para calmarse, algunos individuos se abstenían por completo de responder a sus parejas, comportamientos que predecían una menor satisfacción en la relación.
Cómo la evasión y el tratamiento silencioso intensifican el conflicto
Más tarde, Gottman clasificó la evasión como uno de sus «cuatro jinetes»: comportamientos que afectan negativamente a las relaciones íntimas y pueden llevar a su disolución. En las relaciones terapéuticas, las evasivas pueden agravar considerablemente los conflictos. Durante los desacuerdos o las discusiones difíciles, es fundamental reconocer los puntos de vista del otro. Cuando una de las partes se cierra en banda, los sentimientos de la otra pasan desapercibidos, lo que a menudo intensifica las emociones negativas y descarrila por completo la posibilidad de resolución.
Cuando las evasivas se vuelven intencionadas y manipuladoras, pueden contribuir al estrés, la depresión, la ansiedad y otras consecuencias negativas para la salud mental de quienes las sufren.
El abuso emocional adopta muchas formas con consecuencias de gran alcance, y la evasión es sólo una de sus manifestaciones. Reconocer los signos de la evasión puede ayudar a las personas a protegerse en todo tipo de relaciones, incluida la relación terapéutica.
Entender el abuso emocional
Mientras que la violencia física o sexual suele venir a la mente cuando se habla de abuso, el abuso emocional puede ser igualmente dañino a pesar de ser menos visible. El abuso emocional implica que una persona manipule o controle los sentimientos o comportamientos de otra mediante tácticas como la degradación, los insultos y la vergüenza. Esta forma de abuso puede afectar profundamente a la autoestima, crear dudas y establecer desequilibrios de poder en las relaciones. Las señales pueden ser sutiles y difíciles de identificar o demostrar.
Ya sea por parte de un terapeuta, un familiar o un amigo, el maltrato emocional suele centrarse en el control y el daño emocional intencionado. Puede manifestarse como ataques verbales, menosprecio o luz de gas.
El abuso emocional puede darse en cualquier contexto relacional, incluidas las relaciones terapéuticas, las dinámicas familiares y las amistades. Puede ser sutil o manifiesto y a menudo es difícil de reconocer, especialmente para quienes lo sufren.
Algunos ejemplos comunes de abuso emocional son
- Críticas persistentes o menosprecio
- Comportamiento insultante o humillante
- Aislamiento de las redes de apoyo
- Luz de gas (hacer que alguien cuestione sus percepciones o su cordura)
- Negar apoyo o conexión como castigo
- Amenazar con autolesionarse para controlar el comportamiento de otra persona.
Es importante entender que el maltrato emocional, ya sea por evasivas o por otros medios, nunca es culpa de quien lo recibe. Nadie merece un trato así, y se recomienda ayuda profesional si crees que estás en una relación emocionalmente abusiva de cualquier tipo.
¿La evasión es maltrato emocional?
La comunicación eficaz es la base de las relaciones satisfactorias, incluida la relación terapéutica. ¿Qué ocurre cuando alguien guarda silencio y deja de comunicarse? Este comportamiento se conoce como evasivas.
La evasión consiste en cerrarse en banda y no responder, a menudo mostrando un lenguaje corporal cerrado. Puede ocurrir durante conflictos, discusiones o en interacciones cotidianas. Los comportamientos evasivos incluyen retirarse de la interacción ignorando a alguien, evitando el contacto visual, alejándose o simplemente guardando silencio sobre un tema. Este comportamiento suele hacer que la otra persona se sienta menospreciada, invalidada y descartada.
Cómo causa daño la evasión
Hay una diferencia importante entre necesitar un descanso temporal de una conversación difícil -lo cual es válido- y la evasión tóxica. Este último es un intento de ganar control o poder. Al cortar la comunicación y la conexión emocional mediante el silencio, la persona que bloquea comunica que no valora los sentimientos o la perspectiva del otro y pretende crear aislamiento. Este tipo de comportamiento suele causar angustia emocional y puede clasificarse como abuso emocional.
Cuando las evasivas se convierten en un patrón habitual utilizado con mala intención, pueden dañar gravemente las relaciones. Utilizar la evasión como método de comunicación puede hacer que el receptor sienta que sus necesidades, sentimientos y opiniones son irrelevantes. Esto puede dañar la autoestima y crear sentimientos de negligencia y abandono.
Cómo identificar los signos de obstrucción
Reconocer las evasivas le ayudará a abordarlas con eficacia. Recuerde que las evasivas pueden ser involuntarias o intencionadas. Las evasivas involuntarias suelen producirse cuando alguien se siente abrumado o ansioso durante una conversación. Puede que se cierre en banda como respuesta de lucha o huida porque se siente incapaz de manejar la situación. Por el contrario, la evasión intencionada -que suele calificarse de abuso- implica una decisión consciente de dejar de comunicarse para castigar, controlar o ganar poder sobre otra persona.


