La depresión posparto afecta anualmente al 10-15% de los padres primerizos, con síntomas persistentes como estado de ánimo depresivo, pérdida de placer y dificultades para establecer vínculos afectivos, pero las intervenciones terapéuticas basadas en pruebas, como la terapia cognitivo-conductual, ofrecen un tratamiento eficaz cuando los síntomas persisten más de dos semanas después del parto.
Cuando todo el mundo espera que te alegres con tu nuevo bebé, pero en cambio te sientes abrumada por la tristeza y la culpa, es posible que estés sufriendo depresión posparto. No está sola en esta lucha: millones de padres se enfrentan a estos mismos sentimientos, y comprender los signos es el primer paso para volver a sentirse como uno mismo.
Entender la depresión posparto
La llegada de un nuevo bebé a la familia puede ser una ocasión encantadora, pero también puede conllevar desafíos. Numerosos padres primerizos luchan por sentir la alegría y el entusiasmo que esperaban debido a la depresión posparto (también conocida como DPP). Pero, ¿cómo discernir entre el estrés normal relacionado con el recién nacido y la DPP? Este artículo examinará las señales de advertencia más importantes de la depresión posparto para ayudarle a identificarla.
Los síntomas de la depresión posparto se parecen a los del trastorno depresivo mayor y abarcan emociones negativas persistentes como la tristeza, la culpa, la ansiedad o el vacío. Muchas de estas emociones pueden estar relacionadas con su hijo. Por ejemplo, podrías tener problemas para establecer una conexión emocional o sentirte culpable porque estás segura de que eres una madre inadecuada. Aunque esta afección puede ser muy dura de afrontar, es manejable y generalmente temporal.
Obtenga ayuda para la depresión posparto y vuelva a sentirse usted misma: Consulta a un terapeuta sobre tu depresión
¿Es depresión posparto o simplemente tristeza posparto?
La experiencia de tener un hijo puede ser desconcertante y agotadora, sin mencionar que significa una transición significativa en la vida. Por lo tanto, no es inesperado que numerosas personas se enfrenten a desafíos emocionales justo después. Manifestaciones como cambios de humor, tristeza, llanto, irritabilidad e insomnio son frecuentes durante los primeros días tras el parto. Este fenómeno es tan conocido que tiene un apodo coloquial: la «melancolía posparto».
Según estimaciones de los Institutos Nacionales de la Salud, el 50% o más de las madres experimentan tristeza posparto. Algunas fuentes hablan de un 70-80%. En la mayoría de los casos, estos síntomas remiten por sí solos en una o dos semanas.
En otros casos, las emociones negativas tras el parto pueden ser más intensas y persistir bastante más tiempo. Esa es la principal forma de diferenciar entre la depresión posparto y la melancolía posparto: con la DPP, los síntomas son más potentes y duraderos. Esta afección puede presentarse de diversas formas, pero cuando persisten cinco o más síntomas depresivos durante más de dos semanas después del parto, es probable que haya llegado el momento de consultar al médico.
Tenga en cuenta que la DPP no siempre comienza justo después del parto. Un estudio del American Journal of Obstetrics and Gynecology reveló que, aunque los síntomas suelen aparecer en las primeras 6 semanas tras el parto, aproximadamente el 22% de las personas no los experimentaron hasta las 8 semanas o más tarde. En algunas situaciones, la DPP puede aparecer meses después. Y alrededor del 11% de las participantes desarrollaron síntomas durante el embarazo.
Identificar y tratar con prontitud la DPP puede contribuir significativamente a fomentar unos resultados saludables a largo plazo. Cualquiera de los puntos siguientes, o todos ellos, podrían ser indicadores de depresión posparto:
Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día
Es común que las personas se sientan tristes, decaídas o decaídas al menos ocasionalmente. Esto puede ser particularmente cierto cuando se está funcionando con un mínimo de sueño y preocupada por el cuidado de un pequeño y vulnerable ser humano. Sin embargo, si este estado de ánimo decaído persiste durante la mayor parte de las horas de vigilia, puede ser indicativo de DPP.
Ausencia de placer y disfrute
La depresión no siempre se presenta en forma de emociones activas como la tristeza. También puede manifestarse como una falta de felicidad (lo que se conoce como anhedonia), en la que ya no eres capaz de disfrutar de las cosas que normalmente te hacen sentir bien. Esto puede ir acompañado de una disminución del deseo de hacer muchas cosas, puesto que ya no espera que las cosas le proporcionen placer. El diagnóstico formal de la DPP requiere la presencia de este síntoma o del primero, junto con al menos otros cuatro.
Emociones de culpa, vergüenza e inutilidad
El sentido de autoestima e identidad de una persona suele estar estrechamente vinculado a su deseo de ser un buen padre. Desgraciadamente, esto significa que la depresión posparto puede suponer a veces una carga importante para la autoestima. Las personas que padecen este trastorno suelen sentirse «padres inadecuados», lo que les lleva a sentirse muy culpables o incluso a considerarse inútiles.
Dificultades para establecer vínculos con el bebé
Esto puede verse como un caso específico de la insensibilidad, irritabilidad y anhedonia mencionadas anteriormente. Sin embargo, merece la pena destacarlo porque puede ser uno de los aspectos más desconcertantes y culpabilizadores de la DPP. Dado que su capacidad para experimentar emociones positivas se ve obstaculizada, es posible que no sienta el afecto y la calidez esperados hacia su bebé. El niño puede parecerle más una carga o una causa de molestia, lo que posteriormente puede desencadenar vergüenza y autoculpabilidad.
Falta de energía
La fatiga o el cansancio excesivos también pueden formar parte de la DPP. Cuidar de un recién nacido suele ser agotador, pero la carga emocional de la depresión puede hacer que se sienta aún más agotada de lo que preveía en función de las necesidades de su bebé.
Alteraciones del sueño
El agotamiento mental puede empeorar por el hecho de que la depresión posparto puede interferir con sus patrones de sueño. Para algunas personas, esto puede significar una incapacidad para conciliar el sueño incluso cuando están agotadas y el bebé está descansando. Otras pueden encontrarse durmiendo mucho más de lo habitual, hasta el punto de pasarse todo el día en la cama.
Retraso de movimientos y pensamientos
Técnicamente denominado «retraso psicomotor», este síntoma común de la depresión hace que la mente y el cuerpo funcionen con más lentitud de lo habitual. Puede sentirse «confuso» o «distante» porque tarda más en completar tareas, procesar pensamientos y articular frases. Esto podría deberse a una disfunción relacionada con la depresión en el sistema motivacional del cerebro basado en la dopamina.
Agitación
No todas las personas con cognición afectada por la depresión posparto experimentan retraso psicomotor. Algunas pueden presentar agitación psicomotriz, en la que la actividad mental y física parece aumentar más de lo normal. Esto puede provocar ansiedad y dificultad para permanecer quieta. Es posible que se mueva de un lado a otro, hable demasiado deprisa, empiece y termine tareas bruscamente y tenga pensamientos acelerados.
Variaciones de peso
Los cambios rápidos de peso no son inusuales en la DPP. Este trastorno puede disminuir su apetito o hacer que coma en exceso en un intento de autocomfortarse. Además, los sentimientos de desgana, indiferencia o agitación pueden alterar sus niveles de actividad física. Si aumentas o pierdes más del 5% de tu peso en el plazo de un mes, podría ser indicio de depresión posparto.


