El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede afectar a cualquier persona que experimente trauma, no solo veteranos militares, y desmentir los mitos comunes facilita el acceso a tratamiento terapéutico basado en evidencia para la recuperación.
¿Has escuchado que solo los soldados sufren traumas? El TEPT afecta a millones de personas comunes que han vivido experiencias difíciles, y conocer la verdad sobre estos mitos puede cambiar tu perspectiva para sempre.
Comprender el trastorno de estrés postraumático: separar la realidad de la ficción
Los conceptos erróneos sobre la salud mental circulan ampliamente a través de los medios de comunicación y las conversaciones cotidianas, lo que crea barreras para quienes padecen trastorno por estrés postraumático. Estos mitos no solo difunden información errónea, sino que también perjudican activamente a las personas al reforzar el estigma y evitar que busquen el apoyo que necesitan. Al examinar las pruebas y confrontar directamente estos conceptos erróneos, podemos crear una comprensión más informada y compasiva de las respuestas al trauma.
Comprender el trastorno por estrés postraumático
El trastorno por estrés postraumático afecta a personas que han experimentado o presenciado acontecimientos traumáticos. Aunque cualquier persona expuesta a un trauma puede desarrollar TEPT, es fundamental comprender que no todas las personas que experimentan un trauma desarrollarán esta afección. Los síntomas pueden incluir pensamientos intrusivos, comportamientos evasivos y dificultades emocionales que afectan significativamente a la vida cotidiana.
Las investigaciones indican que aproximadamente el 6 % de las personas en los Estados Unidos experimentarán TEPT en algún momento de sus vidas, según el Centro Nacional para el TEPT. A pesar de su prevalencia, numerosos mitos siguen moldeando la percepción pública de esta afección. Estos conceptos erróneos pueden ser particularmente dañinos cuando las personas con TEPT los interiorizan, lo que afecta su autoestima, su salud mental y su disposición a buscar tratamiento.
Cinco mitos persistentes sobre el TEPT
El Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos ha trabajado para identificar y abordar los conceptos erróneos comunes sobre el TEPT que siguen circulando en el discurso público. Comprender por qué estos mitos son falsos es esencial tanto para quienes padecen TEPT como para la comunidad en general.
Mito: Solo los veteranos militares desarrollan TEPT
Quizás la idea errónea más extendida es que el TEPT afecta exclusivamente a quienes han servido en zonas de combate. En realidad, esta afección puede desarrollarse en cualquier persona que experimente o sea testigo de acontecimientos traumáticos. Estos acontecimientos abarcan una amplia gama de experiencias: desastres naturales, agresiones físicas, violencia sexual, accidentes graves y otras situaciones que ponen en peligro la vida y comprometen la seguridad o la integridad personal.
Las experiencias traumáticas se producen en todas las etapas de la vida, desde la primera infancia hasta la edad adulta. Si bien el servicio militar puede implicar una exposición traumática, la gran mayoría de las personas con TEPT son civiles. Algunas personas pueden desarrollar síntomas incluso cuando no han experimentado directamente el trauma, sino que lo han presenciado en otras personas. Esta estrecha asociación con el servicio militar puede impedir que los civiles reconozcan sus propios síntomas o busquen el apoyo adecuado.
Mito: los síntomas del TEPT aparecen inmediatamente después del trauma
La cronología del desarrollo del TEPT es más compleja de lo que mucha gente cree. Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento entre 30 días después del evento traumático y varios años después. Cuando los síntomas aparecen en los primeros 30 días, los médicos pueden diagnosticar inicialmente un trastorno de estrés agudo, que puede resolverse o progresar a TEPT si los síntomas persisten más allá de este plazo.
Las respuestas al trauma siguen trayectorias muy individuales. Una persona puede experimentar síntomas leves, como dificultades para dormir, que se intensifican gradualmente y comienzan a interferir en el funcionamiento diario. Otra puede parecer recuperarse inicialmente, pero desarrollar síntomas meses o años más tarde, experimentando de repente respuestas de sobresalto intensificadas, recuerdos intrusivos u otras manifestaciones de estrés traumático. Esta variabilidad refleja la naturaleza compleja de las respuestas psicológicas a eventos extraordinarios.
Mito: desarrollar TEPT es un indicio de debilidad personal
El TEPT no es un defecto de carácter ni un signo de fortaleza mental inadecuada. El desarrollo de esta afección implica numerosos factores contribuyentes, entre ellos la vulnerabilidad genética, la naturaleza específica y la gravedad del trauma, si el trauma se produjo de forma repetida o durante períodos prolongados, la exposición previa al trauma (especialmente durante la infancia) y la presencia o ausencia de relaciones de apoyo.
Las personas que viven con TEPT a menudo se enfrentan a la vida cotidiana mientras gestionan simultáneamente recuerdos angustiosos, emociones abrumadoras y respuestas fisiológicas, una realidad que requiere una considerable capacidad de recuperación. Quienes se someten a tratamiento para el TEPT pueden desarrollar herramientas poderosas para gestionar los síntomas, replantearse las experiencias traumáticas y desarrollar flexibilidad psicológica. Lejos de indicar debilidad, buscar apoyo demuestra conciencia de uno mismo y valentía.
Mito: Toda exposición a un trauma provoca TEPT
Las personas responden a los acontecimientos traumáticos de formas muy diversas. Es común y previsible experimentar angustia después de un trauma; estas reacciones suelen disminuir de forma natural con el tiempo, a medida que las personas procesan sus experiencias y vuelven a su funcionamiento habitual. El TEPT se desarrolla cuando estas reacciones de estrés no disminuyen como se esperaba o cuando se intensifican en lugar de resolverse.
No hay un único factor que garantice que alguien desarrolle TEPT tras un trauma. La relación entre los acontecimientos traumáticos y las consecuencias psicológicas implica interacciones complejas entre las características individuales, las particularidades del trauma y el contexto ambiental. Esta variabilidad significa que dos personas que experimentan acontecimientos traumáticos similares pueden tener respuestas a largo plazo muy diferentes.
Mito: el TEPT representa una respuesta anormal o patológica
No existe una forma universalmente «correcta» de responder a los eventos traumáticos. Algunas personas pueden experimentar un TEPT complejo (TEPT-C) tras experiencias traumáticas prolongadas o repetidas. El TEPT complejo suele incluir dificultades en las relaciones interpersonales, vergüenza intensa, sentimientos persistentes de inutilidad y culpa profunda. Muchos especialistas en traumas conceptualizan los síntomas del TEPT como una adaptación normal a la experiencia de eventos anormales.
Esta perspectiva replantea el TEPT no como una disfunción, sino como una respuesta comprensible a circunstancias extraordinarias. Los síntomas, aunque causan un sufrimiento genuino, representan los intentos de la mente y el cuerpo de protegerse contra daños futuros. Reconocer esto puede reducir la culpa y la vergüenza, al tiempo que se reconoce que estas respuestas protectoras pueden requerir una intervención terapéutica para prevenir el malestar continuo.
Reconocer los síntomas del TEPT
El TEPT se manifiesta a través de diversos patrones de síntomas que varían considerablemente entre las personas. Según el Instituto Nacional de Salud Mental, los síntomas suelen comenzar en los tres meses siguientes a la experiencia traumática y deben persistir durante más de un mes para cumplir los criterios de diagnóstico. Estos síntomas deben interferir significativamente en el funcionamiento diario y no pueden explicarse mejor por otras afecciones de salud mental. Muchas personas con TEPT también experimentan afecciones concurrentes, como depresión, trastornos de ansiedad o problemas de consumo de sustancias. Las principales categorías de síntomas incluyen:
Revivir el evento traumático
Las personas con TEPT pueden sentir que reviven el trauma a través de recuerdos recurrentes, sueños angustiosos, pesadillas y recuerdos o imágenes intrusivas que aparecen de forma espontánea. Estos síntomas de reviviscencia suelen desencadenar respuestas emocionales intensas, como miedo, ira, vergüenza y culpa. Estas experiencias psicológicas suelen ir acompañadas de reacciones físicas como taquicardia, sudoración, temblores y náuseas.
Comportamientos de evitación
Las personas con TEPT suelen evitar activamente cualquier cosa que les recuerde el evento traumático, incluyendo personas, lugares, conversaciones, actividades o situaciones específicas que puedan desencadenar recuerdos. Esta evitación puede extenderse al entumecimiento emocional, una desconexión protectora de los sentimientos que, de otro modo, podrían resultar abrumadores. Aunque la evitación proporciona un alivio temporal, a menudo mantiene la condición al impedir el procesamiento natural de los recuerdos traumáticos.


