La sinestesia afecta a alrededor del 4 % de las personas a través de experiencias sensoriales cruzadas automáticas, como ver colores al escuchar sonidos o saborear palabras, y aunque normalmente es inofensiva, los terapeutas titulados pueden proporcionar apoyo cuando se produce una sobrecarga sensorial o ansiedad relacionada.
¿Qué pasaría si tu forma de experimentar el mundo fuera completamente diferente a la de todos los que te rodean, pero nunca te hubieras dado cuenta? La sinestesia, un fascinante fenómeno neurológico en el que los sentidos se mezclan, afecta a alrededor del 4 % de las personas, que a menudo ni siquiera saben que la padecen.
¿Qué es la sinestesia?
La sinestesia se refiere a una condición perceptiva caracterizada por una mezcla de experiencias sensoriales. Por ejemplo, para las personas con sinestesia, ciertas palabras pueden tener un sabor, los días de la semana pueden tener diferentes personalidades o el sonido de la música puede asociarse con colores. La sinestesia no se considera un trastorno y, por lo general, no causa efectos nocivos. Siga leyendo para obtener más información sobre esta condición, su historia y algunas de las diversas formas que se han identificado.
Comprender la sinestesia: una mezcla de los sentidos
La Asociación Americana de Psicología define la sinestesia como «una condición en la que la estimulación de un sentido genera una sensación simultánea en otro. Estas sensaciones concomitantes son automáticas (es decir, involuntarias, incontrolables, inconscientes y eficientes), vívidas y consistentes a lo largo del tiempo».
En otras palabras, el individuo no tiene que esforzarse por experimentar estas percepciones, y las asociaciones que establece su cerebro (por ejemplo, el miércoles y el color azul) suelen ser fijas a lo largo de su vida.
En la mayoría de los casos, la sinestesia no se considera un trastorno. Salvo en algunos casos excepcionales en los que la persona se queja de una sobrecarga sinestésica, las personas con este tipo de funcionamiento suelen sentirse bastante cómodas con él y llevan una vida feliz, creativa e imaginativa, estimuladas por su aumento de sensaciones.
La prevalencia de la sinestesia
Según un artículo sobre el tema, la sinestesia puede producirse «como respuesta a drogas, privación sensorial o daño cerebral», o puede ser heredada genéticamente y experimentada a lo largo de la vida de una persona. Se estima que las personas con la forma genética de sinestesia representan alrededor del 4 % de la población general. Sin embargo, es muy posible que la incidencia real de la afección sea mayor, ya que es probable que muchas personas no sepan que la padecen. Por ejemplo, una persona podría sorprenderse al descubrir que los demás no son capaces de distinguir la letra «A» tan rápidamente como ella en un rompecabezas de identificación de letras, ya que, para los demás, la «A» no destaca en color rojo como lo hace para ella.
Este fenómeno plantea preguntas fascinantes sobre la experiencia subjetiva: ¿cómo sabemos cuándo nuestra percepción del mundo difiere de la de los demás cuando no tenemos ningún otro punto de referencia? Muchos sinestésicos viven su vida asumiendo que todo el mundo experimenta la información sensorial de la misma manera que ellos, y solo descubren su procesamiento perceptivo único cuando el tema surge en una conversación o al leer sobre ello.
Una perspectiva histórica de la sinestesia
A lo largo de la historia se han documentado casos de sinestesia. Por ejemplo, un poeta y filósofo alemán mencionó en 1772 que «a través de un inicio repentino», algunas personas podían «asociar inmediatamente ese sonido con ese color». A mediados del siglo XIX, un médico francés denominó a este fenómeno «hipercromatopsia (perception de trop de couleurs)», refiriéndose a él como una «percepción de demasiados colores». El conocido psiquiatra suizo Carl Jung lo mencionó en uno de sus libros en 1912, señalando la «percepción de la calidad tonal de los colores y la calidad cromática de los tonos musicales» de algunas personas. En las décadas de 1980 y 1990, la sinestesia se había incorporado a la corriente principal, tanto en términos de investigación como de cultura popular.
Esta progresión histórica revela la evolución de las actitudes hacia las experiencias perceptivas atípicas. Lo que las generaciones anteriores podrían haber descartado o patologizado, la ciencia contemporánea lo reconoce como una variación neurológica legítima que merece ser estudiada y comprendida.
Las múltiples formas de la experiencia sinestésica
La sinestesia describe el fenómeno por el cual una persona experimenta una percepción sensorial que normalmente no está relacionada con el sentido original a través del cual recibió el estímulo. Sin embargo, más allá de esta descripción básica, puede adoptar muchas formas. Las estimaciones sobre cuántas formas de esta condición pueden existir oscilan entre 50 y 100 o más. Veamos algunas de ellas.
Sinestesia grafema-color: letras y números en colores vivos
Se cree que la sinestesia grafema-color es la forma más común de sinestesia. Las personas que la padecen suelen ver ciertas letras o números teñidos de colores, o los perciben así en su mente. Otra variante de este tipo es la «sinestesia de secuencia espacial», en la que una persona ve el grafema (una letra o un número) situado de forma diferente en el espacio. Por ejemplo, un siete puede ser grande y estar cerca, mientras que un cuatro puede parecer muy lejano.
Para algunas personas, esta forma de sinestesia proporciona ventajas inesperadas en tareas que requieren una rápida identificación visual o el recuerdo de la memoria, aunque es posible que no reconozcan estos beneficios como resultado de un proceso perceptivo inusual.
Sinestesia sonido-color: una sinfonía de experiencias visuales
Otra forma común de sinestesia consiste en ver colores o formas coloridas al oír sonidos. Una persona con sinestesia sonido-color puede ver destellos de fuegos artificiales cuando se golpea la tapa de un cubo de basura, por ejemplo, o puede ver humo azul flotando cuando un gato maúlla. Algunas personas con sinestesia sonido-color solo pueden ver colores con determinados sonidos cotidianos, mientras que otras solo pueden experimentarla con la música.
Este tipo de sinestesia puede transformar el mundo auditivo en un paisaje multisensorial rico, en el que el sonido tiene dimensiones visuales que otras personas nunca perciben.
Personificación ordinal-lingüística: cuando las secuencias tienen personalidad
Con esta variante de la sinestesia, cualquier cosa que se presente en secuencia, como los días de la semana, los meses del año, las letras o los números, puede asociarse en la mente de una persona con personalidades, géneros y/o relaciones distintas. Por ejemplo, una persona con OLP puede percibir los números uno, dos y tres como niños que juegan juntos, o marzo y abril como hermanas.
Sin embargo, dado que no se trata necesariamente de una asociación sensorial directa, existe cierto debate sobre si debe clasificarse como un tipo de sinestesia. No obstante, debido a que es involuntaria y automática, características fundamentales de la experiencia sinestésica, muchos investigadores creen que debería incluirse en la categoría. Este debate en curso pone de relieve los límites definitorios de la sinestesia y lo que constituye una experiencia «sensorial».
Sinestesia léxico-gustativa: el sabor de las palabras
En esta rara forma de sinestesia, una persona experimenta sabores fantasmas al oír, hablar, leer o pensar en palabras. Por ejemplo, la palabra «escritorio» puede saber a pan de jengibre, o «linterna» a glaseado. A veces, este tipo de sinestesia puede estar asociado a las letras. Por ejemplo, la letra «C» puede saber a chocolate.
Sinestesia táctil especular: sentir lo que sienten los demás
La sinestesia táctil especular se refiere a cuando una persona experimenta una sensación corporal fantasma al ver a otra persona experimentarla. Por ejemplo, en un conocido estudio, se pidió a personas con sinestesia táctil especular que observaran cómo se tocaba la palma abierta de alguien y estas informaron de que sentían una sensación en la misma parte de su propia palma.


