La terofobia, el miedo persistente a los monstruos, afecta tanto a niños como a adultos con síntomas como trastornos del sueño y conductas de evitación, pero las intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual y el tratamiento especializado de la ansiedad, pueden ayudar a las personas a superar esta fobia difícil mediante orientación profesional.
¿Esas sombras de la esquina siguen haciendo que se le acelere el corazón, incluso de adulto? La terofobia, o el miedo a los monstruos, no es sólo una preocupación infantil, es una ansiedad real que puede afectar significativamente a la vida diaria y a los patrones de sueño, pero con el apoyo terapéutico adecuado, puede recuperar su tranquilidad.
¿Qué es la terafobia?
La terafobia se define, simplemente, como el miedo a los monstruos. En muchos casos, puede extenderse al miedo a la oscuridad, ya que muchas personas imaginan que seres como monstruos o extraterrestres surgen de la oscuridad. El miedo a los monstruos en la oscuridad es bastante común entre los niños en edad preescolar y primaria. Aunque la terafobia suele desaparecer con el paso de los años, muchos adolescentes y adultos también pueden experimentar este tipo de fobia. En algunos casos, este miedo puede llegar a ser tan abrumador que impide a las personas realizar funciones básicas, como salir de casa por las tardes o dormir lo suficiente por la noche.
El miedo es una respuesta humana completamente racional ante un peligro real, y vale la pena señalar que sentir un poco de miedo o perturbación ante la idea de una criatura aterradora no significa que se sea terafóbico.
Un miedo se califica de fobia cuando se asocia a un nivel irracional de temor e influye en la vida diaria del individuo a través de conductas de evitación.
Todas las fobias son un subconjunto de los trastornos de ansiedad, que ReachLink se especializa en tratar a través de nuestros servicios de telesalud.
Apoyo a los niños con terafobia
Si usted es el padre de un niño con terafobia, es importante recordar que, en la mayoría de los casos, los niños no requieren tratamiento intensivo; los síntomas pueden desaparecer naturalmente con el tiempo. Puede ser sensible a los miedos de su hijo:
- Validando sus sentimientos. No se limite a decirle que sus miedos son una tontería; hacerlo puede provocar sentimientos de vergüenza en los niños pequeños. En lugar de eso, consuélele y recuérdele que los monstruos no existen.
- Muéstrale que no hay nada que temer. Entra en su habitación y enciende una luz en los rincones oscuros. Si es posible, conecta una luz nocturna o coloca estrellas luminosas en el techo para reconfortarles durante la noche.
- Establecer una rutina reconfortante a la hora de dormir. La estructura de una rutina reconfortante a la hora de acostarse puede reforzar la sensación de seguridad del niño durante la noche. Por ejemplo, leer un cuento o cantar una canción antes de acostarse cada noche puede ayudar a los niños a relajarse lo suficiente como para conciliar el sueño.
- Consultar con el pediatra. Si tiene dificultades para ayudar a su hijo a superar la terafobia, puede compartir su preocupación con el pediatra. Puede que tenga ideas adicionales para ayudarle, como darle a su hijo «spray de monstruos» para que se enfrente a sus miedos. El «spray de monstruos» es simplemente una botella de spray llena de agua que el niño puede rociar en los rincones oscuros de su habitación antes de acostarse.
- Conseguir el apoyo de un terapeuta infantil. A veces, la terafobia requiere la intervención de un terapeuta, sobre todo si tiene su origen en situaciones de la vida real, como el acoso escolar. Un especialista autorizado puede ayudar a los niños a aceptar su miedo y a comprender que forma parte de su imaginación. En la terapia, se puede animar a los niños a dibujar, escribir o incluso representar su miedo. La terapia puede ayudar a su hijo a aprender valiosos mecanismos de afrontamiento.
Opciones de tratamiento para la terafobia
Los niños no son los únicos que pueden beneficiarse del tratamiento de la terafobia; los adultos con terafobia pueden optar por recibir tratamiento para ayudarles a superar su miedo. Dado que las fobias tienen su origen en la ansiedad, el tratamiento suele incluir ansiolíticos, somníferos o terapia. Cada uno de ellos puede ser eficaz para la terafobia.
Si el miedo tiene un trasfondo religioso, como los que temen al diablo, a los demonios o a otras fuerzas sobrenaturales, puede ser útil acudir a un terapeuta que practique o estudie la misma religión. En ReachLink, entendemos la importancia de incorporar la espiritualidad en el proceso terapéutico cuando sea apropiado, ya que esto puede ayudar a los individuos con terafobia a sentirse más comprendidos en su miedo específico.
Signos de terafobia en los niños
A menudo, los niños no tardan en hacer saber a sus padres o a un adulto que tienen miedo. Pueden hacer preguntas como: «¿Puedes mirar debajo de la cama?» o «¿Puedes mirar en el armario por mí?» Estas preguntas pueden indicar a los padres que su hijo sufre de terafobia. Sin embargo, algunos niños pueden no mostrar signos evidentes de terafobia. En cambio, pueden mostrar insomnio repentino, falta de apetito o negarse a salir a la calle en la oscuridad. Es posible que los padres no reconozcan inmediatamente que estos signos están relacionados con la terafobia. Haciendo preguntas al niño, los padres pueden obtener más claridad sobre la situación.


