El autosabotaje crea barreras comunes para el bienestar mental a través del miedo al cambio, las dudas sobre uno mismo, las creencias de indignidad y la comparación con los demás, pero los trabajadores sociales clínicos autorizados ayudan a las personas a identificar y superar estos patrones autolimitantes a través de intervenciones terapéuticas basadas en pruebas.
¿Alguna vez has sentido que eres tu peor enemigo en lo que respecta a la felicidad? El autosabotaje es más común de lo que crees: descubre las barreras ocultas que puedes estar creando y aprende estrategias prácticas para salir por fin de tu propio camino.
Por qué podría estar bloqueando su propio camino hacia el bienestar
Aunque muchas personas desean cultivar más bienestar en sus vidas, a veces ponemos barreras de nuestra propia cosecha en el camino de nuestra felicidad. Aunque pueda parecer contradictorio, hay muchas razones por las que nos resistimos a cultivar una salud mental positiva. En este artículo, examinaremos algunas de las formas más comunes en que podemos autosabotear nuestro propio bienestar y lo que podemos hacer para cambiar esos hábitos.
Barreras comunes para cultivar el bienestar
No saber por dónde empezar
Es posible que muchos de nosotros no sepamos qué tenemos que hacer para mejorar nuestra salud mental, a pesar de estar convencidos de que existe una forma «correcta» de conseguirlo. Puede que nos sobrecarguemos con contenidos de libros de autoayuda, podcasts y blogueros que afirman conocer el secreto para encontrar la felicidad. Aunque explorar diferentes perspectivas sobre el bienestar no es malo en sí mismo, es importante abordar este viaje con cautela: no es probable que experimente una mejora de la salud mental si se basa únicamente en las definiciones de bienestar de otras personas.
Considere la posibilidad de que la única persona que realmente sabe lo que mejora su bienestar es usted. Si es sincero consigo mismo sobre lo que necesita, puede trabajar con su trabajador social clínico autorizado para diseñar un plan que lo haga realidad. Recuerde que el bienestar duradero no dependerá de alcanzar un objetivo puntual, como perder peso, conocer a su alma gemela o conseguir un aumento de sueldo. Las emociones positivas van y vienen como todas las demás emociones. Podemos experimentar bienestar con más frecuencia si cultivamos una mentalidad de gratitud y apreciamos los momentos cotidianos que nos levantan el ánimo.
Miedo a lo desconocido
Algunas personas pueden resistirse a crear un estado mental más saludable por miedo a que hacerlo requiera hacer cambios en su vida actual. Y el cambio suele dar miedo. No saber cómo podríamos evolucionar nosotros o nuestras circunstancias es a menudo suficiente disuasión para evitar que busquemos cambios positivos en primer lugar. Aunque estemos descontentos con nuestra situación actual, nuestra mente reconoce esta línea de fondo como normal. Puede que tenga que aceptar la incertidumbre del cambio como compensación por un mayor bienestar potencial.
Dudas y vacilaciones
Otra barrera autoimpuesta puede surgir cuando nos decimos a nosotros mismos que carecemos de los rasgos necesarios para construir una vida plena. Podemos entrar en un ciclo de autoconversación negativa, diciéndonos a nosotros mismos que no somos lo suficientemente valientes, inteligentes o fuertes para hacer los cambios necesarios en nuestras vidas. Este diálogo interno puede convertirse en una profecía autocumplida si nos impide siquiera intentar hacer cambios positivos. En el peor de los casos, la duda puede llevarnos a creer que debemos aceptar una calidad de vida poco satisfactoria en lugar de trabajar para mejorarla.
Creer que no se merece nada mejor
Algunas personas mantienen creencias, inconsciente o conscientemente, que rechazan la idea de que merecen el bienestar. Estas creencias pueden tener su origen en un sentimiento de obligación de dar prioridad a los demás, en sentimientos de vergüenza o culpa, o en una baja autoestima. Disfrutar del bienestar mental a veces requiere convertirte en una prioridad, perdonarte por acontecimientos pasados y recordarte las razones por las que mereces sentirte feliz.
Percibirlo como algo abrumador
Si aumentar tu bienestar mental requiere cambios, puede que te cueste mucho trabajo hacerlos. Requiere esfuerzo, por ejemplo, sustituir la autoconversación negativa por la autoconversación compasiva. Mejorar nuestras circunstancias externas puede requerir aún más trabajo. Hacer estos cambios puede parecer tan abrumador que optemos por adaptarnos a nuestras circunstancias actuales, aunque no sean las ideales. Cultivar el bienestar suele ser un proceso que requiere mucho «hacer», lo que incluye tomar decisiones fuera de la zona de confort y dar pasos concretos para cambiar hábitos.
Fijarse en logros futuros
La creencia de que el bienestar requiere alcanzar un objetivo final es un ejemplo de trampa de la felicidad: una creencia limitante sobre el bienestar mental. La cultura occidental tiende a reforzar esta creencia limitante a través de algunas de sus historias más comunes. Un personaje que vive una vida aburrida encuentra la felicidad cuando conoce a «la persona indicada» y se enamora. Un atleta soporta un entrenamiento agotador durante años y finalmente celebra un único momento de triunfo en la última escena. Historias como éstas refuerzan la mentalidad que asocia el bienestar con algún objetivo o logro final.
Cómo compararnos con los demás socava el bienestar
Muchos de nosotros nos resistimos a cultivar el bienestar mental porque nos comparamos constantemente con los demás. Cuando medimos nuestra felicidad con el éxito o los logros de otra persona, es fácil sentirnos inadecuados o indignos, lo que nos impide seguir nuestro camino hacia el bienestar.
Trabajar para conseguir un objetivo no es necesariamente un problema hasta que nos convencemos de que no podemos experimentar el bienestar hasta que lo conseguimos. Con esta mentalidad, podemos vernos a nosotros mismos como un «trabajo en curso» que no encontrará el verdadero bienestar hasta más adelante. Pero puede que no haya un único momento en el que pasemos de luchar a prosperar. El bienestar es un estado que podemos elegir cultivar cada día, en parte apreciando lo que ya tenemos.


