El error fundamental de atribución es un sesgo cognitivo que influye en las relaciones sociales al hacer que las personas atribuyan las acciones de los demás a rasgos de la personalidad y no a las circunstancias, pero las intervenciones terapéuticas centradas en la inteligencia emocional y la conciencia social pueden ayudar a las personas a desarrollar perspectivas más equilibradas y conexiones interpersonales más sanas.
¿Se ha fijado alguna vez en lo rápido que juzgamos a los demás como "desconsiderados" mientras defendemos nuestras propias acciones? Este patrón mental común, conocido como error fundamental de atribución, determina cómo nos vemos a nosotros mismos y a los demás, pero entenderlo puede transformar tus relaciones y conducir a una empatía más profunda.
¿Qué es el error fundamental de atribución y por qué es importante?
El error fundamental de atribución (EFA) es un tipo de sesgo cognitivo denominado sesgo atribucional que puede cambiar la forma en que una persona percibe las acciones de quienes la rodean. Los psicólogos sociales han estudiado a fondo el FAE desde finales de la década de 1960. El FAE puede afectar a las interacciones sociales de una persona, y puede estar presente al interactuar con amigos, compañeros de trabajo y familiares. Los sesgos cognitivos, incluido el FAE, no suelen ser procesos conscientes. Los sesgos tienden a ocurrir sin que la persona considere activamente sus propios pensamientos o percepciones, y puede ser necesario un enfoque proactivo para mitigar los efectos del FAE. Trabajar con un trabajador social clínico autorizado a través de la terapia de telesalud puede ser una parte de este enfoque proactivo.
Comprensión de la teoría de la atribución en la salud mental
Las atribuciones de las personas tienden a describir cómo definen su locus de causalidad y el de los demás. En este término, «locus» se refiere a un factor interno o externo, y «causalidad» se refiere a la causa o fuente del comportamiento de una persona. En esencia, las atribuciones de una persona pueden determinar si la responsabiliza a ella misma de un comportamiento concreto (locus interno) o si responsabiliza a una circunstancia externa (locus externo).
Cómo la teoría de la atribución determina nuestras relaciones
Consideremos los dos ejemplos siguientes de compañeros que trabajan en la misma oficina:
Mark suele llegar tarde a las reuniones de equipo porque a menudo se olvida de poner recordatorios y pierde la noción del tiempo.
Sarah suele llegar tarde a las reuniones del equipo porque tiene que coordinar el cuidado de los niños con un proveedor poco fiable.
Tanto Mark como Sarah van a llegar tarde a las reuniones, pero es probable que la forma en que los demás perciban su impuntualidad cambie considerablemente en función de las circunstancias. Por ejemplo, los miembros del equipo pueden ser más comprensivos con Sarah, ya que atribuyen su retraso a un locus de causalidad externo. Esencialmente, los compañeros no la consideran personalmente responsable de llegar tarde.
Mark, en cambio, puede ser más criticado. Sin una circunstancia externa que explique sus retrasos, es más probable que sus compañeros le atribuyan un locus de causalidad interno. Pueden considerarle personalmente responsable y culpar a factores internos, como su personalidad o su falta de consideración por el tiempo de los demás.
Como puede ver, las atribuciones pueden cambiar considerablemente en función de la situación y el contexto del comportamiento de una persona. Sin embargo, nuestro cerebro tiende a hacer atribuciones constantemente, independientemente de cuánto conozcamos del contexto de una situación. Es raro que alguien conozca toda la información relativa a una situación, y el cerebro humano suele intentar rellenar los huecos sesgando la información de la que dispone.
El sesgo atribucional en la vida cotidiana
Los sesgosatribucionales son sesgos cognitivos que pueden afectar a las atribuciones de una persona. Los sesgos cognitivos suelen ser desviaciones inconscientes del juicio y la toma de decisiones puramente racionales. Aunque esto pueda parecer un déficit, imagine un mundo en el que su cerebro deba considerar cuidadosamente cada juicio o decisión. Probablemente, el proceso sería extremadamente lento. Si no dispusiera de información sobre una situación, su cerebro podría no ser capaz de llegar a ninguna conclusión.
Atajos mentales en la toma de decisiones
Por este motivo, los sesgos cognitivos suelen denominarse heurísticos. Los heurísticos son una forma de atajo mental. Suelen definirse como pautas que nuestro cerebro utiliza para tomar decisiones rápidamente. Los heurísticos suelen formar parte del juicio visceral y la intuición de una persona. Antes de llegar a una conclusión informada y racional sobre una situación, es probable que ya haya llegado a un juicio visceral utilizando la información que ya le resulta evidente.
Cuando se toma una decisión o se emite un juicio visceral, el cerebro puede estar completando la información que falta con lo que supone que es probable. Este proceso suele denominarse sesgo, porque el cerebro asigna un peso mayor (sesgo) a lo que supone que es cierto, mientras que asigna un peso menor a lo que considera menos probable que sea cierto. El cerebro suele hacer sus mejores conjeturas, que no siempre son exactas, lo que puede dar lugar a errores de juicio derivados del sesgo atribucional.
Exagerar las características personales e ignorar los factores situacionales
El error fundamental de atribución puede ser un error de juicio extremadamente común que suele producirse al asignar atribuciones al comportamiento de una persona antes de conocer todos los hechos que rodean su comportamiento. El FAE se refiere a la tendencia de cualquier individuo a atribuir las acciones de los demás a un locus de causalidad interno mientras que atribuye sus propias acciones a un locus de causalidad externo.
El error fundamental de atribución en acción
Dicho de otro modo, somos más propensos a darnos un respiro cuando juzgamos nuestro propio comportamiento y a responsabilizar personalmente a los demás cuando juzgamos el suyo. Piense en el ejemplo anterior de Sarah y Mark. Ambos llegan con frecuencia tarde a las reuniones, pero Sarah tiene un factor externo que le da una excusa o una forma de reducir su responsabilidad. Mark no tiene una buena razón y es más probable que se le exijan responsabilidades por llegar tarde.
En ese ejemplo, las circunstancias de la impuntualidad de Mark y Sarah estaban claramente descritas, pero ¿qué pasaría si no se dispusiera de ningún contexto sobre sus situaciones? Si la única información de que disponen los compañeros es que Mark y Sarah llegan tarde con frecuencia, es probable que los responsabilicen a ambos por igual. El error fundamental de atribución nos dice que esto puede deberse a que los compañeros, en ausencia de cualquier otra información, son más propensos a atribuir un locus interno de causalidad que uno externo.


