El mejor momento para buscar terapia es cuando el sufrimiento emocional afecta significativamente tu vida diaria, interfiere con el trabajo o relaciones, o cuando experimentas síntomas persistentes de ansiedad o depresión que no puedes manejar solo.
¿Te has preguntado si tus problemas son "lo suficientemente serios" para necesitar ayuda? Buscar terapia no requiere estar en crisis - descubre las señales claras que indican cuándo es el momento perfecto para dar ese valiente primer paso hacia tu bienestar.
Comprender la gravedad de su lucha y cuándo pedir ayuda
¿Estás luchando contra alguno de estos problemas y no sabes cuándo es el momento de pedir ayuda? Puede ser difícil reconocer la gravedad del problema y decidir cuándo pedir ayuda. Este artículo le ayudará a evaluar la gravedad del problema, comprender cuándo puede ser beneficioso buscar terapia y entender cuándo los demás pueden instarle a buscar ayuda. Siga leyendo para obtener más información sobre cuándo es el mejor momento para iniciar una terapia y cómo puede ayudarle a funcionar lo mejor posible.
Todos experimentamos problemas en la vida y, a menudo, podemos superarlos solos. Podemos cuidarnos comiendo bien, haciendo ejercicio, durmiendo lo suficiente y practicando técnicas de relajación. Pero a veces estos problemas pueden ser demasiado difíciles para afrontarlos solos. Es entonces cuando puede ser el momento de buscar la ayuda de un terapeuta. Los terapeutas afirman que hay dos factores que pueden determinar cuándo ha llegado el momento de buscar ayuda: el nivel de angustia y el deterioro de las funciones. En otras palabras, ¿cuánto estás sufriendo y en qué medida interfieren esos sentimientos en tu capacidad para hacer las cosas que quieres y necesitas hacer?
Para evaluar mejor la gravedad del problema al que se enfrenta, hágase estas preguntas:
- ¿Paso mucho tiempo al día pensando en el problema?
- ¿Me siento avergonzado por el problema?
- ¿Lo oculto a los demás?
- En los últimos meses, ¿ha reducido el problema mi calidad de vida?
- ¿El problema me ha hecho abandonar objetivos laborales o educativos?
- ¿Estoy modificando mi estilo de vida para adaptarme al problema?
- ¿Me he sentido deprimido la mayor parte del tiempo durante dos semanas o más?
- ¿Me alejo de mis seres queridos o abandono actividades que me gustan?
- ¿El miedo o la ansiedad me provocan síntomas físicos como dolor de estómago, de cabeza o taquicardia?
Si ha respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, puede que haya llegado el momento de plantearse acudir a un terapeuta.
Otra posibilidad es que no seas capaz de identificar un problema. Puede que simplemente se sienta deprimido o ansioso la mayor parte del tiempo. Tal vez no duermas bien o duermas demasiado. Tal vez sufras fatiga o dificultades para concentrarte o tomar decisiones. En estos casos, la atención profesional de un terapeuta puede ayudarte.
A veces es difícil reconocer un problema en uno mismo o juzgar su gravedad. En esos casos, un ser querido puede ser quien le inste a ir a terapia. Puede ser porque tiene problemas en su matrimonio o relación, parece ansioso o deprimido la mayor parte del tiempo, falta demasiado al trabajo o a la escuela, tiene problemas con sustancias o ya no quiere salir o disfrutar de actividades.


