Incapacidad por salud mental: guía completa para México

August 21, 202618 min de lectura
Incapacidad por salud mental: guía completa para México

La incapacidad por salud mental en México es un derecho laboral protegido por la Ley Federal del Trabajo y el IMSS que permite a los trabajadores ausentarse para tratar condiciones como depresión o ansiedad, siguiendo un proceso claro de certificado médico, notificación a Recursos Humanos y acompañamiento terapéutico para una reincorporación gradual y sin recaídas.

Incapacidad por salud mental: ¿sabías que en México es un derecho laboral tan válido como cualquier otro problema de salud? Si llevas semanas sin poder concentrarte o rendir en el trabajo, esta guía te explica cómo solicitarla, qué te protege legalmente y cómo recuperarte sin perder tu empleo.

¿Cuándo el trabajo se vuelve insostenible para tu salud mental?

Imagina que llevas semanas sin poder concentrarte, que sientes que cada reunión te agota por completo y que el domingo por la noche la angustia ya se ha instalado antes de que empiece la jornada del lunes. Si esto te suena familiar, quizás ya estás en un punto en el que necesitas algo más que un fin de semana largo. En México, solicitar una incapacidad temporal por motivos de salud mental es un derecho, aunque pocos trabajadores saben exactamente cómo ejercerlo.

Una incapacidad laboral por salud mental es el período en que un trabajador se ausenta de sus funciones para atender un padecimiento psicológico o psiquiátrico, como trastornos de ansiedad o episodios depresivos. No es señal de debilidad ni implica que tu carrera esté en riesgo. Es una herramienta clínica y legal que existe precisamente para que puedas recuperarte sin perder tu fuente de ingresos ni tu empleo.

Esta ausencia puede tomar dos formas distintas. La incapacidad continua implica varios días, semanas o meses de ausencia ininterrumpida. La incapacidad intermitente, en cambio, permite ausentarte de forma periódica para acudir a consultas médicas o atravesar momentos de crisis aguda, sin dejar de pertenecer a la plantilla laboral. Ambas son válidas, y la gran mayoría de quienes las toman regresan al trabajo con mejores recursos para manejar su situación a largo plazo.

Tus derechos laborales ante una incapacidad por salud mental en México

En México, el marco legal que protege al trabajador con un padecimiento de salud mental descansa principalmente en la Ley Federal del Trabajo y en el sistema de seguridad social. Conocer estas bases te permite saber qué puedes exigir y qué está obligado a garantizarte tu empleador.

La Ley Federal del Trabajo y el IMSS como pilares de protección

La Ley Federal del Trabajo prohíbe el despido injustificado de un trabajador que se encuentre en período de incapacidad médica reconocida. Esto significa que los padecimientos psiquiátricos y psicológicos tienen la misma protección que cualquier enfermedad física. Si cotizas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tienes derecho a recibir un subsidio económico durante tu incapacidad, que equivale al 60% de tu salario base de cotización desde el cuarto día de ausencia. Para los trabajadores al servicio del Estado, el ISSSTE ofrece prestaciones similares a través de sus propios mecanismos de incapacidad.

El proceso comienza con un médico certificado —ya sea del IMSS, del ISSSTE o de una institución privada reconocida— que emita el certificado de incapacidad. Sin ese documento, tu ausencia no tiene respaldo formal, así que obtenerlo es el primer paso indispensable.

¿Qué padecimientos califican para una incapacidad?

La clave no está en el nombre del diagnóstico, sino en su impacto funcional. Un padecimiento justifica una incapacidad cuando te impide desempeñar tus labores de manera regular y requiere atención médica constante. Condiciones como la depresión mayor, los trastornos de ansiedad generalizada, el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo-compulsivo y los trastornos por uso de sustancias con hospitalización o tratamiento continuo pueden fundamentar una incapacidad médica. Lo determinante es que tu médico documente cómo el padecimiento afecta tu capacidad de trabajo, no únicamente el diagnóstico en sí.

Protecciones adicionales frente a la discriminación

La Ley Federal del Trabajo también contempla protecciones contra el trato discriminatorio por razones de salud. Tu empleador no puede sancionarte, degradarte ni despedirte por el hecho de haber solicitado una incapacidad médica justificada. Si trabajas en una empresa privada grande, es recomendable que consultes también la política interna de Recursos Humanos, ya que muchas organizaciones ofrecen beneficios adicionales que van más allá de lo que exige la ley.

El camino completo: desde reconocer la señal hasta volver al trabajo

Una incapacidad por salud mental no comienza el día que entregas el certificado médico ni termina el día que regresas a tu escritorio. Es un proceso con etapas bien definidas, y entender cada una de ellas te prepara mejor para transitarlas.

Etapa 1: Reconocer — ¿Cuándo es momento de actuar?

Punto de partida

Una semana complicada no es la señal. La señal es un deterioro persistente: dificultad para concentrarte en tareas que antes hacías con facilidad, reacciones emocionales desproporcionadas, ausentismo que no logras controlar, o síntomas físicos como insomnio crónico y fatiga que no mejoran con el descanso. La Organización Mundial de la Salud clasifica el agotamiento laboral como un fenómeno ocupacional que se caracteriza por el vaciamiento energético, el distanciamiento mental del trabajo y la caída en el rendimiento profesional. Si llevas semanas —no días— experimentando este patrón, es momento de tomarlo en serio.

Etapa 2: Prepararse — Trámites y conversaciones clave

Primera y segunda semana

El primer movimiento es acudir con un médico —psiquiatra, psicólogo clínico con capacidad de referencia, o médico general— para obtener una evaluación formal. Este profesional emitirá el certificado de incapacidad que respaldará tu proceso. Después, notifica a tu área de Recursos Humanos. Si tu ausencia es previsible —por ejemplo, porque iniciarás un programa de tratamiento—, avisa con la mayor anticipación posible. Si se trata de una crisis súbita, comunícalo en cuanto puedas. Guarda copia de todos los documentos que entregues y solicita acuses de recibo por escrito.

Etapa 3: Recuperación — Qué ocurre realmente durante la incapacidad

Semanas 3 a 10 o más

La incapacidad no es un período de descanso pasivo. La mayoría de las personas atraviesan una curva emocional predecible: alivio inicial al salir de la presión, seguido de culpa por la ausencia, mejoría gradual conforme avanza el tratamiento, y ansiedad creciente conforme se acerca la fecha de reincorporación. Lo que marca la diferencia es el compromiso constante con el tratamiento. Eso puede incluir sesiones semanales de psicoterapia con enfoques como la terapia cognitivo-conductual (TCC), participación en programas ambulatorios intensivos o ajustes en la medicación supervisados por un psiquiatra. Mantener pequeñas rutinas diarias —horarios de sueño estables, actividad física ligera, contacto social— también contribuye de manera significativa a la estabilización del estado de ánimo.

Etapa 4: Regreso — Planear la reincorporación antes de que llegue

Últimas una o dos semanas de incapacidad

Una reincorporación exitosa no improvisa. Habla con tu médico para obtener el alta médica laboral que tu empresa pueda requerir. Identifica si necesitas ajustes en tus condiciones de trabajo —horario modificado, reducción temporal de carga, espacio de trabajo con menos estímulos— y comunícalos a Recursos Humanos antes de tu primer día de regreso. Coordínate con tu jefe directo para planear un retorno gradual, en lugar de volver de golpe a tu ritmo habitual. Una reincorporación progresiva reduce significativamente el riesgo de recaída.

Cómo solicitar una incapacidad por salud mental: paso a paso

Saber que necesitas una incapacidad es solo la mitad del camino. El otro es saber cómo gestionarla correctamente desde el principio para evitar contratiempos con tu empleador o con el IMSS.

Paso 1: Consulta a un profesional de salud mental o médico

Antes de cualquier trámite, agenda una cita con un psiquiatra, psicólogo clínico o médico general. Explica con detalle cómo tu estado afecta tu desempeño laboral: dificultades de concentración, ausentismo, síntomas físicos asociados. Este profesional determinará si tu situación justifica una incapacidad y emitirá el certificado correspondiente. Si eres derechohabiente del IMSS o del ISSSTE, puedes iniciar este proceso a través de su red médica.

Paso 2: Notifica a Recursos Humanos, no solo a tu supervisor

Una vez que cuentes con el respaldo médico, dirígete al área de Recursos Humanos de tu empresa. No estás obligado a revelar tu diagnóstico específico; basta con informar que padeces un problema de salud que requiere tratamiento y que cuentas con un certificado médico de incapacidad. Para situaciones programadas, notifica con anticipación. Para crisis inesperadas, avisa en cuanto sea posible. Pide confirmación escrita de la recepción de tu notificación.

Paso 3: Entrega la documentación requerida

Tu empleador solicitará el certificado de incapacidad emitido por el médico. Si cotizas al IMSS, el certificado oficial del seguro social es el documento que activa el subsidio económico. Algunas empresas cuentan además con formatos internos de solicitud de ausencia; en ese caso, es posible que debas completar ambos. Guarda copia de todo lo que entregues, junto con la fecha y el nombre de quien lo recibió.

Paso 4: Confirma la respuesta formal de tu empresa

Tu empleador debe reconocer por escrito que tu ausencia está cubierta por una incapacidad médica. Este documento es fundamental para proteger tu puesto de trabajo durante el período de ausencia. Si no recibes respuesta en un plazo razonable, solicítala de forma expresa y por escrito.

¿Recibirás dinero durante la incapacidad? Tu plan económico

Una de las preguntas más urgentes al considerar una incapacidad es si podrás cubrir tus gastos. La respuesta depende de tu situación específica, pero existen varias fuentes que pueden complementarse para amortiguar el impacto económico.

Las fuentes de ingreso disponibles durante una incapacidad

En México, las principales opciones son las siguientes:

  • Subsidio del IMSS: Si eres derechohabiente y tu incapacidad es reconocida por el seguro social, tienes derecho a recibir el 60% de tu salario base de cotización a partir del cuarto día de ausencia. Este porcentaje puede aumentar según convenios colectivos o políticas internas de tu empresa.
  • Días de vacaciones o prima vacacional acumulados: Muchos trabajadores optan por aplicar sus días de descanso pendientes para cubrir los primeros días de ausencia, especialmente el período anterior al inicio del subsidio.
  • Seguro de gastos médicos mayores o seguro de vida con cobertura por invalidez: Si tu empresa te ofrece estos beneficios o si cuentas con una póliza privada, revisa si incluyen cobertura por incapacidad temporal por enfermedad mental.
  • Políticas internas de la empresa: Algunas organizaciones cuentan con programas de apoyo que complementan el subsidio del IMSS hasta alcanzar el 100% del salario durante un número determinado de semanas. Vale la pena revisar tu contrato colectivo o reglamento interno.

Antes de iniciar tu incapacidad, haz un cálculo aproximado: cuántos días de vacaciones tienes disponibles, a cuánto asciende el subsidio del IMSS en tu caso y si tu empresa ofrece algún complemento. Ese ejercicio te dará claridad sobre cuántas semanas puedes cubrir sin comprometer tu estabilidad económica.

Planificación financiera mínima antes de ausentarte

Identifica tus gastos fijos mensuales y compáralos con el ingreso esperado durante la incapacidad. Si hay una brecha, considera qué gastos puedes diferir temporalmente. Habla con tu banco sobre opciones de gracia si tienes créditos activos. Esta planificación previa reduce una fuente importante de estrés durante el período de recuperación.

Qué decir y qué no decir: guiones para cada conversación

Encontrar las palabras correctas cuando estás en un momento de crisis emocional es difícil. Estos ejemplos te ofrecen tres niveles de apertura según lo que quieras compartir. En ningún momento estás obligado a revelar tu diagnóstico específico a tu empleador.

Al hablar con Recursos Humanos

Nivel mínimo: «Necesito gestionar una incapacidad médica por un problema de salud. Cuento con el certificado de mi médico y quisiera conocer el proceso interno para formalizarla».

Nivel moderado: «Tengo un padecimiento de salud que requiere tratamiento continuo durante las próximas semanas. Mi médico ya emitió el certificado de incapacidad y quiero iniciar el trámite lo antes posible».

Máxima transparencia: Comparte lo que consideres adecuado. El área de Recursos Humanos está sujeta a confidencialidad, pero legalmente no necesitas revelar el diagnóstico.

Al informar a tu jefe directo

Nivel mínimo: «Quiero informarte que a partir del [fecha] estaré de incapacidad médica. Recursos Humanos ya está al tanto. Me gustaría coordinar la transición de mis responsabilidades».

Nivel moderado: «Voy a ausentarme por una situación de salud que estoy atendiendo con mi médico. Quiero asegurarme de que el equipo tenga todo lo que necesita mientras no esté».

Máxima transparencia: Decide según la confianza que tengas con tu jefe. No necesita saber el diagnóstico para gestionar tu ausencia.

Al orientar a tu médico en el llenado del certificado

Tu médico deberá documentar con precisión los elementos que justifican la incapacidad. Ayúdale siendo específico sobre:

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  • La frecuencia del tratamiento que requieres (consultas, sesiones terapéuticas, ajustes de medicación)
  • La duración estimada del período de recuperación
  • Tus limitaciones funcionales concretas (problemas de concentración, insomnio, dificultad para asistir de forma regular, reacciones emocionales que afectan el desempeño)

Mientras más específico sea el certificado, menos probabilidades hay de que tu empleador o el IMSS soliciten documentación adicional o retrasen el proceso.

Al regresar y responder preguntas de tus compañeros

Respuesta sencilla y suficiente: «Estuve atendiendo un tema de salud. Me da gusto estar de vuelta».

No le debes más explicaciones a nadie. Si alguien insiste, un tranquilo «Prefiero no entrar en detalles, pero te agradezco el interés» cierra la conversación sin generar conflicto.

Cómo aprovechar el tiempo de incapacidad para recuperarte de verdad

Obtener la incapacidad es el punto de partida, no la llegada. Lo que hagas durante ese período determinará en gran medida qué tan sólido será tu regreso. El tiempo sin estructura puede, sin que te des cuenta, trabajar en tu contra.

Ajusta la intensidad del tratamiento a lo que realmente necesitas

La incapacidad abre espacio para una atención más focalizada. Considera los distintos niveles disponibles. La psicoterapia ambulatoria semanal es adecuada para muchas personas y ofrece acompañamiento profesional continuo. Si los síntomas son más intensos, un programa ambulatorio intensivo —con sesiones de tres a cuatro horas varios días a la semana— puede brindar mayor estructura sin requerir hospitalización. Para casos más agudos, los programas de hospitalización parcial ofrecen atención clínica diaria sin internamiento completo. Tu equipo de salud puede orientarte sobre cuál es el nivel más adecuado para tu situación.

Construye una rutina diaria con intención

La depresión y la ansiedad se intensifican en ausencia de estructura. Establecer horarios regulares de sueño, incorporar movimiento físico ligero, mantener contacto social aunque sea breve y asistir de forma consistente al tratamiento son los pilares de la recuperación. Prácticas como la reducción del estrés basada en mindfulness (MBSR) también pueden complementar tu rutina diaria, ayudándote a manejar la culpa y el ruido mental que aparecen cuando finalmente bajas el ritmo.

Anticipa la espiral de culpa antes de que te consuma

Casi todas las personas en incapacidad por salud mental atraviesan alguna variante del mismo pensamiento: «Debería estar trabajando. Quizás no estoy tan mal. Estoy fallándole a mi equipo». Esta espiral es predecible y casi universal. Reconocerla como un patrón cognitivo —no como una verdad— reduce su poder. Identifícala cuando aparezca y recuerda que estar en tratamiento es exactamente lo que debes estar haciendo.

Establece límites claros con el trabajo: elimina el correo laboral de tu teléfono, activa un mensaje de ausencia automático y evita revisar plataformas de trabajo durante tu período de recuperación. Tu empleador no puede exigirte que trabajes mientras estás en incapacidad médica reconocida.

Lleva un registro de tu progreso: anota tus patrones de ánimo, la asistencia a las sesiones de tratamiento, los cambios en la medicación y las mejoras funcionales. Este registro será valioso cuando tu médico realice la evaluación de alta laboral.

Si aún no cuentas con un terapeuta que te acompañe durante este proceso, puedes iniciar el proceso con un psicólogo certificado a través de ReachLink sin costo para comenzar y sin compromiso.

Confidencialidad: qué puede y qué no puede saber tu empresa

El miedo a que el empleador se entere de los detalles de tu padecimiento es uno de los frenos más comunes para solicitar una incapacidad. Sin embargo, la ley establece límites claros sobre lo que tu empresa tiene derecho a conocer.

Lo que tu empleador puede saber:

  • Que padeces un problema de salud que justifica la incapacidad
  • La duración estimada de tu ausencia
  • Cualquier ajuste o adaptación que necesitarás al reintegrarte

Lo que tu empresa no puede exigirte que reveles:

  • Tu diagnóstico clínico específico
  • El contenido de tus sesiones de terapia
  • Los medicamentos que tomas o la frecuencia de tus consultas

El certificado de incapacidad documenta las limitaciones funcionales y la necesidad de tratamiento, no necesariamente el diagnóstico. Si prefieres que tu médico no incluya el nombre del padecimiento en el documento, puedes solicitárselo. Recursos Humanos también está obligado a manejar tu información médica de forma separada a tu expediente laboral general, con acceso restringido.

Si un compañero o supervisor te presiona para obtener más detalles, tienes todo el derecho de responder: «Estoy en incapacidad médica autorizada. No puedo compartir más información al respecto».

Guía de reincorporación: cómo volver sin recaer

El regreso al trabajo después de una incapacidad por salud mental es una transición que merece tanta atención como el período de recuperación en sí. Volver sin preparación es uno de los factores de riesgo más frecuentes de recaída.

Un esquema de reincorporación gradual en tres semanas

Este es un punto de partida práctico que puede ajustarse según tu situación y lo que acuerdes con tu médico y tu empresa:

  • Semana 1: Regresa al 50% de tu jornada habitual. Evita responsabilidades de alta presión —plazos con clientes, liderazgo de equipos— y utiliza este tiempo para reaclimatarte al entorno laboral.
  • Semana 2: Aumenta al 75% con funciones adaptadas. Puedes retomar tareas rutinarias, pero mantén limitadas las actividades más complejas o demandantes.
  • Semana 3: Regresa a jornada completa y programa una revisión con Recursos Humanos para evaluar qué apoyos continuos sigues necesitando.

Las adaptaciones no terminan con la incapacidad

Una vez que regreses, es posible que necesites ajustes razonables en tus condiciones de trabajo. Estos pueden incluir horarios flexibles para continuar con las consultas terapéuticas, una carga de trabajo temporalmente reducida, la reasignación de tareas que puedan detonar síntomas, o la posibilidad de trabajar desde casa en ciertos días. Habla con tu médico sobre qué ajustes solicitar antes de tu último día de incapacidad, y comunícalos a Recursos Humanos con anticipación.

Algunos empleadores solicitan un certificado de alta laboral firmado por el médico antes de permitir el regreso. Confirma este requisito con tu empresa y coordínalo con tu médico para evitar retrasos de último momento.

Señales de que volviste demasiado pronto

Presta atención durante las primeras dos semanas tras la reincorporación. Estas son señales de alerta:

  • Reaparición de los síntomas que originaron la incapacidad
  • Incapacidad para realizar tareas básicas que antes hacías sin dificultad
  • Retorno de los trastornos del sueño o de los patrones emocionales previos a la incapacidad

Si aparece alguna de estas señales, contacta a tu médico sin demora. También puedes solicitar una prórroga de incapacidad si es necesario; el período de recuperación no es un recurso de uso único.

La app de ReachLink incluye herramientas de seguimiento del estado de ánimo y registro personal que puedes usar a tu ritmo, junto con sesiones regulares con psicólogos certificados.

Protección contra represalias: tu empleo durante y después de la incapacidad

La Ley Federal del Trabajo en México prohíbe el despido de un trabajador que se encuentre en período de incapacidad reconocida. Al regresar, tu empleador debe reincorporarte al mismo puesto o a uno equivalente, con las mismas condiciones salariales y laborales. Despedirte durante o inmediatamente después de una incapacidad puede constituir un despido injustificado con derecho a indemnización.

Las represalias no siempre adoptan la forma de un despido directo. También pueden manifestarse como una degradación de categoría, una reducción de jornada no acordada, una evaluación negativa de desempeño en un momento sospechoso, o que te excluyan de oportunidades de ascenso por haber estado de incapacidad. Si cualquiera de estas situaciones se presenta, tómalo en serio.

La documentación es tu herramienta más poderosa. Conserva todos los correos relacionados con tu incapacidad, anota las conversaciones verbales con fecha y testigos, y guarda copia de todos los documentos que entregaste y recibiste. Si sospechas que estás siendo objeto de represalias, puedes presentar una queja ante la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET), que ofrece asesoría legal gratuita a los trabajadores, o acudir al Tribunal Laboral correspondiente. Muchos abogados laborales también ofrecen una primera consulta sin costo para evaluar tu caso.

Dar este paso es una señal de fortaleza, no de rendición

Si llegaste hasta aquí, probablemente estás cargando más de lo que quienes te rodean alcanzan a ver. Decidir solicitar una incapacidad por salud mental no es abandonar tu trabajo ni tu vida profesional: es elegir tratarte con la misma seriedad con que atenderías cualquier otro problema de salud que te impidiera funcionar.

El proceso de trámites, las conversaciones con Recursos Humanos, la incertidumbre económica y la culpa que aparece incluso cuando sabes que estás tomando la decisión correcta son cargas reales. No tienes que enfrentarlas solo. Si en este momento necesitas el acompañamiento continuo de un psicólogo certificado, puedes explorar la terapia a través de ReachLink sin costo para comenzar, sin compromiso y al ritmo que sea posible para ti. En caso de crisis emocional urgente, también puedes comunicarte con SAPTEL: 55 5259-8121 o con la Línea de la Vida: 800 290 0024, disponibles las 24 horas.


FAQ

  • ¿Cómo sé si lo que siento ya justifica pedir una incapacidad por salud mental o si solo estoy exagerando?

    La señal no es tener una semana difícil, sino experimentar un deterioro persistente durante semanas: dificultad para concentrarte en tareas que antes hacías sin problema, insomnio crónico, fatiga que no mejora con el descanso, o reacciones emocionales que no puedes controlar. Si estos síntomas están afectando tu desempeño de forma constante y ya no puedes cumplir con tus responsabilidades laborales como lo hacías antes, es momento de tomarlo en serio. Una incapacidad por salud mental no es señal de debilidad, sino una herramienta legal y clínica que existe para que puedas recuperarte sin perder tu empleo ni tu ingreso. El primer paso es acudir con un médico que pueda evaluar tu situación y documentar cómo el padecimiento afecta tu capacidad de trabajo.

  • ¿Una app de salud mental realmente puede ayudarme mientras estoy de incapacidad o de todas formas necesito ir con un especialista?

    Durante una incapacidad por salud mental, mantener una rutina estructurada y un registro de tu estado emocional puede marcar una diferencia real en la velocidad de tu recuperación. Las herramientas de autogestión, como las que ofrece la app de ReachLink, pueden complementar tu proceso: el seguimiento de ánimo, el diario personal y las evaluaciones de salud mental te ayudan a identificar patrones y a mantener visibilidad sobre tu progreso. Aunque estas herramientas no reemplazan la atención médica o psicológica, sí ofrecen un apoyo continuo en los momentos del día en que no tienes acceso a un profesional. Usarlas de forma constante durante tu incapacidad también genera información valiosa que puedes compartir con tu médico en las consultas de seguimiento.

  • ¿Mi jefe puede exigirme que le diga exactamente qué tengo para autorizarme la incapacidad por salud mental?

    No, tu empleador no tiene derecho a exigirte que reveles tu diagnóstico clínico específico. El certificado de incapacidad documenta tus limitaciones funcionales y la necesidad de tratamiento, pero no está obligado a incluir el nombre del padecimiento. Legalmente, solo necesitas informar que tienes un problema de salud que requiere atención y que cuentas con el respaldo de un médico certificado. El área de Recursos Humanos está obligada a manejar tu información médica con confidencialidad y de forma separada a tu expediente laboral general, con acceso restringido.

  • No estoy listo para ir con un psicólogo pero tampoco estoy bien, ¿por dónde puedo empezar?

    Si no estás listo para consultar con un especialista, o simplemente no tienes acceso inmediato a uno, un buen punto de partida es comenzar a entender lo que estás sintiendo con herramientas de autogestión. La app de ReachLink ofrece recursos como un diario personal, un chatbot de acompañamiento, evaluaciones de salud mental y seguimiento de tu progreso, todo desde tu celular y sin necesidad de agendar una cita. Estas herramientas te permiten empezar a organizar lo que estás viviendo, identificar patrones en tu estado de ánimo y tomar decisiones más informadas sobre el tipo de apoyo que podrías necesitar. Puedes descargar la app y comenzar a tu ritmo, sin ningún compromiso.

  • ¿Qué pasa si mi empresa me despide justo cuando estoy de incapacidad por salud mental?

    La Ley Federal del Trabajo en México prohíbe despedir a un trabajador que se encuentre en período de incapacidad médica reconocida, y los padecimientos psicológicos tienen la misma protección que cualquier enfermedad física. Si el despido ocurre durante o inmediatamente después de la incapacidad, puede constituir un despido injustificado con derecho a indemnización. Al reincorporarte, tu empleador debe devolverte el mismo puesto o uno equivalente, con las mismas condiciones salariales y laborales. Si sospechas que estás siendo objeto de represalias, puedes presentar una queja ante la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET), que ofrece asesoría legal gratuita, o acudir al Tribunal Laboral correspondiente; documentar todo con correos, fechas y copias de documentos es tu mejor herramienta de protección.

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