Sandra Bem fue una psicóloga estadounidense que revolucionó los estudios de género al desarrollar el concepto de androginia psicológica y el Inventario de Roles Sexuales (BSRI), demostrando que la flexibilidad en los roles de género mejora el bienestar emocional y cuestionando cómo la socialización perpetúa estereotipos limitantes.
¿Te has sentido atrapado por lo que "deberías" ser según tu género? Sandra Bem dedicó su vida a demostrar que la rigidez en los roles de género limita tu bienestar emocional. Descubre cómo sus ideas revolucionarias pueden ayudarte a vivir con mayor autenticidad y libertad.
¿Por qué importa Sandra Bem en el siglo XXI?
¿Alguna vez te has preguntado por qué ciertos comportamientos se consideran “de hombres” o “de mujeres”? La respuesta a esta interrogante tiene mucho que ver con el trabajo de una investigadora cuyo legado sigue vigente décadas después de sus descubrimientos más importantes. Sandra Lipsitz Bem dedicó su vida profesional a cuestionar los supuestos sobre masculinidad y feminidad que la mayoría de las personas aceptaba sin reflexionar.
Conceptos fundamentales que cambiaron la psicología
Las contribuciones teóricas de Bem representaron un punto de inflexión en cómo la comunidad científica aborda las cuestiones relacionadas con el género. Sus herramientas de evaluación y marcos conceptuales recibieron reconocimiento a nivel mundial por parte de instituciones académicas de primer nivel.
Androginia: más allá de la dicotomía tradicional
Una de las propuestas más radicales de Bem fue la noción de “androginia” psicológica. Este término no implicaba carecer de características masculinas o femeninas, sino precisamente lo contrario: integrar ambos conjuntos de atributos. La palabra misma combina las raíces griegas andros (varón) y gynos (mujer), reflejando esta síntesis.
Bem argumentaba que quienes desarrollaban esta flexibilidad psicológica gozaban de mayor bienestar emocional. Al no estar atados a expectativas rígidas sobre cómo debían actuar según su sexo biológico, estas personas podían acceder a un repertorio más completo de habilidades y respuestas emocionales adaptadas a cada situación específica.
El BSRI: una herramienta innovadora
El Inventario de Roles Sexuales de Bem representó una ruptura metodológica significativa. Mientras que instrumentos previos concebían masculinidad y feminidad como polos opuestos de una sola dimensión, el cuestionario de Bem—con sus 50 reactivos—los medía como variables separadas e independientes.
Esta evaluación identificaba cuatro perfiles distintos:
- Personas con rasgos predominantemente masculinos y escasos femeninos
- Individuos con características principalmente femeninas y pocas masculinas
- Perfiles andróginos que combinaban niveles elevados de ambos tipos de atributos
- Casos indiferenciados con bajas puntuaciones en ambas escalas
A pesar de su amplia adopción en investigaciones, el instrumento enfrentó objeciones metodológicas. Diversos académicos señalaron problemas con su capacidad de replicación y cuestionaron los supuestos teóricos del modelo de esquemas de género que fundamentaba el inventario.
Esquemas cognitivos y socialización de género
En 1981, Bem publicó un ensayo académico titulado “Gender Schema Theory: A Cognitive Account of Sex Typing” que explicaba cómo los menores construyen sus percepciones sobre el género. Según esta teoría, las culturas impulsan a niñas y niños a organizar su realidad utilizando categorías de género como filtros principales—un fenómeno que llamó “tipificación sexual”.
Los infantes desarrollan lo que Bem denominó un “esquema de género”: una estructura mental que ordena la información del mundo basándose en asociaciones culturales entre género y atributos. Esta red conceptual moldea tanto la autopercepción como la interpretación del comportamiento ajeno, frecuentemente empujando a las personas hacia roles culturalmente prescritos.
La propuesta más transgresora de Bem sostenía que el simple acto de categorizar por género perpetúa la inequidad. Defendía una crianza “asistemática” respecto al género, donde se enseñara a los menores a evaluar a otros y a sí mismos con base en características individuales, no en generalizaciones estereotipadas.
Investigadores contemporáneos han ampliado estas ideas, examinando cómo la construcción de la identidad de género varía entre diferentes contextos culturales y momentos históricos.
Trayectoria profesional y académica
Después de obtener su título universitario en psicología en Carnegie Tech en 1965, Bem continuó su formación de posgrado en la Universidad de Michigan, culminando con su doctorado en 1968. Volvió a Carnegie Tech como docente, donde comenzó a concentrar sus esfuerzos investigativos en los roles sexuales y estudios de género.
Sus primeras investigaciones sobre sesgos sexistas en ofertas de empleo sentaron las bases para desarrollar el Inventario de Roles Sexuales, que introdujo la androginia psicológica como alternativa saludable frente a la rigidez en los roles tradicionales.
La Universidad de Stanford la acogió como profesora de psicología, donde su carrera floreció antes de mudarse a Cornell en 1978. En esta última institución dirigió el programa de Estudios de la Mujer hasta retirarse en 2010, consolidándose como una figura central del feminismo académico.
Historia personal: desafiando convenciones desde la infancia
Sandra Ruth Lipsitz nació en 1944 en una familia donde las convenciones de género ya se cuestionaban. Su madre, quien detestaba las labores domésticas, le advirtió desde pequeña sobre las dificultades que enfrentaría por ser mujer. A pesar de la inestabilidad en su hogar, Sandra cultivó un vínculo estrecho con su hermana menor y comenzó a desarrollar sus propias reflexiones sobre el género.
Durante su asistencia a una escuela judía ortodoxa, desafió abiertamente las normas al rechazar usar falda, optando por pantalones—una señal temprana de su disposición a confrontar expectativas sociales. A diferencia del matrimonio conflictivo de sus padres, Sandra imaginaba las relaciones de pareja como espacios de respeto recíproco, estabilidad y equidad—valores que posteriormente guiarían tanto su vida personal como su labor profesional.
Un matrimonio igualitario adelantado a su época
Durante sus estudios en Carnegie Tech (hoy Carnegie-Mellon University), Sandra conoció a Daryl Bem, profesor de psicología seis años mayor que ella. A pesar de la diferencia de edad, desarrollaron una relación cercana y contrajeron matrimonio cuando Sandra tenía apenas 20 años.
La pareja estableció un modelo matrimonial radicalmente igualitario para su época, llegando incluso a aparecer en la portada inaugural de Ms. Magazine como ejemplo de relación equitativa. Al convertirse en padres, criaron a sus dos hijos en un ambiente deliberadamente neutro respecto al género: las tareas del hogar, la expresión personal y las conductas no estaban determinadas por estereotipos tradicionales—un planteamiento extraordinariamente poco común en aquel momento.
Con el paso de los años, la relación enfrentó obstáculos cuando Daryl dejó de compartir equitativamente las responsabilidades parentales durante la adolescencia de sus hijos. Fiel a sus principios, Sandra decidió separarse, aunque nunca formalizaron el divorcio y mantuvieron una coparentalidad funcional. Esta determinación reflejaba su compromiso inflexible con la igualdad.


